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Para nosotros es una prioridad que en todo momento esté debidamente informado de los pasos que seguirá en su tratamiento, desde la primera consulta hasta el alta médica.
Cirugía estética facial
No es una cirugía dolorosa. Los pacientes no suelen precisar analgésicos.
Prácticamente la totalidad de los pacientes son intervenidos bajo anestesia local y sedación, no presentando dolor alguno durante la cirugía. La sedación, administrada por el anestesista, les ayuda a estar relajados.
Los riesgos de este tipo de cirugía son mínimos. La presencia de un sangrado mayor de lo habitual es una complicación poco frecuente pero posible.
Al salir de quirófano se lleva una férula termoplástica que se retira al cabo de una semana.
Habitualmente no se requiere de un taponamiento nasal aunque lo habitual es que no se
recupere la respiración normal hasta pasados unos días; excepcionalmente puede ser necesario colocar tapones durante un período de 3 a 4 días.
Lo más frecuente es que los pacientes sean dados de alta una hora después de la cirugía siempre por indicación del cirujano y el anestesista. Aunque es muy poco probable, si se considerase necesario y siguiendo criterios médicos, los pacientes pueden quedar ingresados
en la clínica.
Si bien es variable en función de la evolución postoperatoria y del tipo de trabajo que se desempeñe, se recomienda disponer de una semana, es decir, hasta el momento en el que se retira la férula.
La presencia de hinchazón y equimosis alrededor de los ojos y mejillas es relativamente frecuente. Su intensidad es variable entre pacientes, pero es bien tolerado y se resuelve en pocos días.
La forma de la nariz al cabo de una semana es buena y el paciente podrá hacer una vida
normal. El paciente apreciará cambios significativos si bien el resultado definitivo tarda en verse unos seis meses cuando todo el edema se ha resuelto.
La blefaroplastia aumenta la vivacidad y expresividad natural de los ojos, pero no debe de cambiar su tamaño. En ocasiones se asocian otros procedimientos que permiten modificar su forma cuando el paso de los años ha cambiado la posición normal de los párpados, recuperando el aspecto previo de los mismos.
En esta cirugía especialmente se debe de evitar con la suficiente antelación el consumo de medicamentos que tengan efectos anticoagulantes (por ejemplo, el Sintrom, Aldocumar, Heparinas) y antiagregantes (por ejemplo, la Aspirina, Adiro, AAS). Además, es importante realizar un control adecuado de la tensión arterial previo a la intervención.
La principal limitación para desarrollar una actividad social normal es la presencia de edema y equimosis (aspecto morado de la piel). Su presencia es relativamente frecuente y su intensidad muy variable, resolviéndose con rapidez al cabo de cinco a siete días. Los puntos, si son necesarios, se retiran a los tres o cuatro días.
En ocasiones se pueden realizar más cirugías en los párpados superiores, cuando se considera indicado; esto puede suceder al cabo de varios años. Las reintervenciones en los párpados inferiores son excepcionales.
Existen ciertos riesgos asociados a esta cirugía que deben de tenerse en cuenta. Son poco frecuentes pero posibles; su cirujano le informará de ellos.
El objetivo primordial del lifting facial es el tratamiento de la flacidez cutánea mediante el reposicionamiento de los tejidos. Se debe de lograr en una sola intervención un rejuvenecimiento razonable y natural, manteniendo la expresividad y evitando el aspecto denominado de “cara de velocidad”.
Los riesgos específicos de esta intervención son poco frecuentes. El daño a las estructuras faciales profundas (nervios o vasos) es una complicación potencial del lifting facial altamente improbable en manos experimentadas. La cicatrización anómala o la pérdida de piel en los bordes de la herida son complicaciones posibles y más frecuentes en pacientes fumadores, por lo que se debe de disminuir drásticamente o evitar el tabaco al menos dos semanas antes de la cirugía.
Esta intervención se puede realizar bien con anestesia local y sedación o con anestesia general.
La duración de la cirugía es variable, entre 2 y 4 horas, dependiendo de las zonas a tratar, la longitud de las incisiones y la necesidad de otros procedimientos de rejuvenecimiento asociados.
Se sitúan las zonas de menor visibilidad posible, siguiendo el reborde anterior de la oreja, la base del lóbulo y prolongándola hacia la parte posterior del pabellón auricular y la línea de implantación natural del pelo si se requiere. La longitud final varía según se realice un lifting completo (cara y cuello) o un minilifting (cara o cuello). Salvo casos excepcionales las cicatrices deben de ir borrándose con el paso del tiempo hasta hacerse prácticamente imperceptibles.
Tras la cirugía es normal la sensación de tensión y acorchamiento en la piel; esta última va disminuyendo con el paso de las semanas. Es una intervención que se considera molesta pero no dolorosa, y se puede controlar bien con analgésicos habituales.
Los pacientes deben de permanecer en la clínica bajo supervisión médica durante un tiempo variable (entre 8 a 24 horas), en función del tipo de cirugía que se realice.
Se puede duchar al cabo de 48 horas. Las suturas se retiran entre el 4º a 7º día. La presencia de piel amoratada es algo normal pero no debe de prolongarse más allá de 10-15 días.
En condiciones normales los pacientes pueden realizar una vida normal a las dos semanas de la cirugía.
No existe una edad determinada para realizar esta intervención, sino que se puede considerar su indicación cuando el paciente sienta la necesidad y exista un margen razonable de mejoría. Un examen médico previo permitirá a su cirujano establecer si es usted un buen candidato para la cirugía y el tipo de intervención adecuada para su caso.
Una vez realizado un estiramiento facial, tendrá toda la vida un aspecto más juvenil del que le correspondería por naturaleza. El proceso de envejecimiento continúa tras la cirugía y es normal que haya variaciones con el paso de los años, pero siempre tendrá una mejor apariencia que si no se hubiera operado.
Esta es una cirugía que se realiza con anestesia local; excepcionalmente, en niños, puede requerirse anestesia general.
Durante tres o cuatro días se lleva un vendaje acolchado en forma de turbante o diadema.
En este tipo de cirugía se emplean suturas que se reabsorben, por lo que los puntos se desprenden solos en unas dos semanas.
No especialmente. Existe una mayor sensibilidad a la presión o al contacto durante las primeras semanas tras la cirugía.
Se aconseja colocar un implante cuando existe una barbilla retraída, lo que da al paciente un aspecto de cuello corto con distorsión del contorno facial y de la boca. En estos casos el resto de la cara adquiere mayor relevancia, especialmente si existe una nariz prominente, por lo que no es infrecuente asociar a una rinoplastia el aumento del mentón
Existen diversos procedimientos en función de la severidad del defecto, pero lo más frecuente es la colocación de un implante de silicona en la zona de la barbilla.
No. Esta intervención se realiza por vía endobucal por lo que no existen cicatrices visibles.
No especialmente. Existe una mayor sensibilidad a la presión o al contacto durante las primeras semanas tras la cirugía.
Habitualmente se realiza con anestesia local y sedación de forma totalmente indolora para los pacientes.
Es importante mantener una cuidadosa higiene de la cavidad bucal los días posteriores a la intervención.
La infección o el desplazamiento del implante son complicaciones posibles, pero altamente improbables.
La zona tratada está algo inflamada durante unos 8 días pero es una intervención poco dolorosa por lo que se puede reiniciar su vida laboral al cabo de dos o tres días. Tampoco es preciso retirar suturas, ya que se emplean hilos reabsorbibles.
Tras el tratamiento, la piel del cuello se ve más firme y definida, con una notable reducción de la papada y el descolgamiento. Los resultados mejoran progresivamente en los meses siguientes.
El procedimiento suele durar entre 30 y 50 minutos, según las necesidades de cada paciente. En la mayoría de los casos, una sola sesión es suficiente para lograr resultados visibles..
Los efectos de Necktite son duraderos, especialmente si se mantienen hábitos saludables y se cuida la piel. En la mayoría de los casos, los resultados se mantienen durante varios años.
No. Se realiza con anestesia local, por lo que el procedimiento es bien tolerado y sin molestias significativas. Después puede aparecer una leve inflamación o enrojecimiento temporal.
La recuperación es rápida. La mayoría de los pacientes retoman su vida normal en 24-48 horas, con mínimos cuidados post-tratamiento.
Necktite no está indicado para:
- Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia
- Pacientes con marcapasos o desfibriladores
- Personas con implantes metálicos en la zona a tratar
- Pacientes con condiciones médicas incompatibles, que deben evaluarse previamente con el especialista.
Si considera que su cara presenta un contorno poco definido con mejillas muy redondeadas puede estar indicada la intervención. Igualmente puede plantearse en pacientes de más edad en los que se aprecia un descenso de los tejidos faciales.
En 24 horas.
La inflamación asociada es la consecuencia más molesta de este procedimiento. El dolor, si existe, es de intensidad leve y corta duración, controlándose con analgésicos de uso habitual. El amoratamiento de la piel en esa zona es posible pero muy poco frecuente. Los días posteriores a la intervención se cuidará de forma especial la higiene bucal.
Cirugía corporal
En primer lugar, están los riesgos asociados a cualquier intervención quirúrgica debidos a la anestesia, un sangrado mayor de lo considerado normal o una infección. Estos riesgos son altamente improbables.
En segundo lugar, están los asociados a la implantación de la prótesis. El que más preocupa es la aparición de la denominada contractura capsular. En condiciones normales el organismo envuelve la prótesis con una capa de tejido o cápsula, siendo un proceso fisiológico e inocuo. Sin embargo, en ocasiones, y por causas que se desconocen, esta cápsula se vuelve más gruesa de lo habitual, se contrae y puede hacer cambiar tanto la consistencia como la forma de la mama.
Existen varios grados de contractura, pasando en ocasiones desapercibido por el paciente. Sin embargo, cuando la contractura es intensa, se altera la forma de la mama al desplazarse la prótesis, pudiendo incluso ser dolorosa. Para resolver esta circunstancia se precisaría una nueva cirugía para extraer la cápsula y permitir que la prótesis recupere la forma deseada. La frecuencia de esta complicación ronda el 3 al 5% de las prótesis implantadas y, cuando aparece, suele presentarse antes del primer año tras la cirugía. Este índice es mayor en pacientes que lo han padecido con anterioridad. Con frecuencia se ve en una mama y no en la contralateral. Cabe destacar, por último, que esta complicación en ningún caso supone otro riesgo que los descritos previamente.
Pueden darse alteraciones de la sensibilidad, tanto por exceso como por defecto, de alguna región de la mama o de la areola y pezón, que son transitorios si bien pueden pasar varias semanas hasta que se recupere totalmente.
Las prótesis pueden durar toda la vida. En ningún caso se puede establecer un período fijo al cabo del cual se requiera el cambio de los implantes. Las pacientes operadas hace más de veinticinco años no han precisado cirugía de recambio, salvo circunstancias excepcionales o en casos como los de contractura de la cápsula. Se recomienda hacer las revisiones mamográficas habituales para controlar su estado y consultar cuando se aprecien modificaciones respecto a estudios previos.
Se ha demostrado que no existe relación entre las prótesis y el cáncer de mama.
Las mamografías son igualmente fiables. Sin embargo, es conveniente advertir al radiólogo antes de realizar la mamografía, de forma que adapte el estudio a dicha circunstancia.
La rotura de los implantes es altamente improbable pudiendo darse en circunstancias muy puntuales como un accidente en el que se rompiese la cápsula. En ningún caso se puede romper una prótesis viajando en un avión.
No, siempre y cuando sean del tamaño adecuado para la paciente. Si se colocan volúmenes muy grandes la distensión normal de la piel puede acarrear el descenso del pecho.
Esta es una cuestión que debe de ser tratada entre el paciente y el cirujano. El tamaño de la prótesis debe de ir, entre otros factores, en función de la constitución de la paciente para lograr un resultado armónico.
Sí. La cantidad y composición de la leche materna no se ve alterada por la presencia de implantes mamarios.
La cicatriz puede permanecer oculta tras un bikini, por lo que esta cirugía no suele ser un inconveniente para tomar el sol. Si se toma sin sujetador se debe de proteger durante al menos tres semanas y hasta que pase un año se puede exponer al sol aplicando siempre un filtro solar.
Los implantes mamarios se colocan más frecuentemente a través de la areola o del surco submamario; la vía axilar también se puede utilizar. Las características de la mama previas a la cirugía (tamaño de la areola o pliegue submamario bien definido) ayudan a tomar la decisión. Ninguna de ellas es claramente superior a las demás y, en condiciones normales, las cicatrices pasan prácticamente desapercibidas.
Se pueden colocar por encima o por debajo del músculo pectoral mayor, o bien bajo la fascia del mismo. No se debe de considerar un único lugar de colocación. Existen diversos factores que establecen la indicación de una posición u otra, en base a la exploración previa a la cirugía del paciente para obtener el mejor resultado posible.
Si bien la percepción del dolor varía en cada persona, los pacientes no la consideran una cirugía muy dolorosa. Es normal que el paciente presente molestias los primeros días, por lo que debe de limitarse la actividad normal.
Cuando se realiza un trabajo en el que no hay que realizar esfuerzos físicos, similares al trabajo en una oficina, los pacientes suelen reincorporarse a los dos o tres días.
El período de reposo varía según el tipo e intensidad del ejercicio. En condiciones normales se puede reanudar la práctica deportiva al cabo de unas tres a cuatro semanas.
Disminución de la sensibilidad de los pezones o de algunas áreas cutáneas (lo más habitual es que sean de carácter temporal). Alteraciones en la capacidad de lactancia: en condiciones normales las mujeres que han sido sometidas a esta intervención pueden realizar una lactancia normal. En ocasiones, sin embargo, esta capacidad puede verse disminuida debido a modificaciones en el funcionamiento de los conductos galactóforos.
Cicatrización anómala: sin bien lo más frecuente es que las cicatrices sean satisfactorias, en ocasiones, y por causas no bien conocidas, las cicatrices pueden ser más evidentes de lo normal, precisándose entonces tratamiento médico específico o incluso cirugía de revisión de las mismas.
Retardo en la cicatrización: no es infrecuente que a lo largo de las primeras semanas haya pequeñas zonas que tarden más en cicatrizar, por aperturas mínimas en la zona de la incisión, requiriéndose la realización de curas hasta su cierre definitivo. Son muy infrecuentes sin embargo la presencia de necrosis cutáneas o la dehiscencia o apertura de las heridas de mayor grado que retarden el cierre de las incisiones.
Lo más habitual es que las cicatrices resultantes de la intervención se sitúen alrededor de la areola, desde la areola hasta el surco mamario y una horizontal a lo largo del surco de la mama (en forma de T invertida). En algunos casos es suficiente con realizar incisión alrededor de la areola y desde la areola al surco (Técnica de incisión vertical).
La mayoría de las pacientes se sienten muy satisfechas con el resultado de las cicatrices, si bien no se puede garantizar que la calidad de las mismas sea igual en todas las personas, ya que existen factores individuales que determinan la respuesta de los tejidos. También hay que saber que, aunque las cicatrices nunca llegan a desparecer totalmente, cuanto más tiempo pase desde la intervención, éstas se irán haciendo menos visibles.
Es importante que, como en la mayor parte de las cirugías, no tome aspirina o cualquier medicamento que contenga ácido acetilsalicílico. El tabaco es un factor determinante en la evolución de este tipo de intervenciones, por lo que, las mujeres que fumen habitualmente deben de abstenerse de hacerlo o restringirlo al máximo al menos dos semanas antes de la cirugía.
La reducción de mamas no es una cirugía dolorosa y las molestias asociadas se pueden tratar con calmantes habituales. La paciente es dada de alta con un sujetador que deberá de mantener sin quitarse durante una semana; debajo del sujetador llevará colocadas unas gasas protegiendo la zona de las incisiones. La segunda semana se le quitarán las gasas y podrá retirar el sujetador para la ducha. Al final de la segunda semana se retiran los puntos.
En condiciones normales, una paciente que realice un trabajo físicamente poco demandante, como el trabajo en una oficina, podrá reincorporarse al cabo de dos o tres días. Si se requiere un esfuerzo físico mayor, es aconsejable disponer de una o dos semanas.
Las pacientes que tienen problemas de tipo funcional, como dolores de espalda y cuello por posturas inadecuadas, notarán una mejoría inmediata debido a la pérdida del excesivo volumen de la mama. La mejoría estética en cuanto a la forma y tamaño de las mamas proporciona un alto grado de satisfacción a las pacientes que se someten a esta intervención.
No se emplea vendaje. Las pacientes salen de la clínica con un sujetador específico para este tipo de cirugía. El sujetador se lleva las primeras semanas de forma continuada, pudiendo cambiarlo de forma progresiva por otro tipo de sostén según el procedimiento realizado y la evolución de la mama en el postoperatorio.
Las pacientes no tienen que realizar ninguna cura; de ello se encarga siempre el equipo médico. Suele realizarse la primera a los 6 u 8 días después de la cirugía y la segunda, para retirar los puntos, de 5 a 7 días después.
Si el trabajo no requiere un esfuerzo físico (como el trabajo en una oficina) podrá reincorporarse en un máximo de 7 días. Para otro tipo de labores pueden requerirse de 10 a 12 días de reposo relativo.
La longitud de las cicatrices varía mucho según el caso. Habitualmente se ubican un alrededor de la areola y otra entre la areola y el surco mamario. A las 8-12 semanas es cuando pueden ser más apreciables, como una línea enrojecida. A partir de ese momento se van atenuando hasta hacerse prácticamente imperceptibles. Si la paciente presenta dificultades para la cicatrización existen métodos para mejorar y acelerar el proceso.
Sí. En ocasiones puede estar aconsejado asociar un pequeño aumento. Es una decisión que se toma en función de la cantidad de tejido que tenga la mama y del deseo de la paciente. El cirujano le aconsejará lo más adecuado para lograr un resultado estético proporcionado y armónico.
Con esta intervención se pretende quitar el exceso de grasa y piel que se acumula más frecuentemente en la parte inferior del abdomen, y que no se puede corregir mediante la realización de dieta o ejercicio. En casi todos los casos se procede igualmente a un reforzamiento de la pared muscular abdominal, que con frecuencia se encuentra distendida, obteniéndose además un estrechamiento del abdomen a nivel de la cintura.
El cirujano establecerá durante la primera consulta la indicación del tipo de cirugía para cada paciente. La edad, el tipo de piel y el grado de descolgamiento cutáneo son algunos de los factores que son tenidos en cuenta. En ocasiones para conseguir un vientre plano y firme, es suficiente una liposucción de la zona. Otras veces, cuando el descolgamiento es pequeño, se puede requerir una miniabdominoplastia. Por último, el mejor procedimiento para obtener un buen resultado es, con frecuencia, una abdominoplastia.
Habitualmente esta intervención se realiza con anestesia general o locorregional (epidural).
La longitud de la cicatriz es variable según la cantidad de tejido a resecar (abdominoplastia o miniabdominoplastia) y se localiza a lo largo de la parte baja del abdomen de forma que pueda ocultarse con un bikini. En general la calidad de la cicatrización de la piel en esta zona del cuerpo es buena, existiendo variables personales no predecibles que determinan el resultado final. En caso necesario se puede recurrir a procedimientos cosméticos que ayuden a mejorar la calidad de las mismas.
La presencia de complicaciones asociadas a este tipo de cirugía es cada vez menor, tanto en frecuencia como en importancia, pero deben de ser conocidas por los pacientes. La presencia de pequeños seromas (cúmulos de líquido entre la piel y la pared abdominal), las modificaciones temporales de la sensibilidad cutánea o la presencia de dolores durante un tiempo más prolongado de lo habitual, son riesgos asociados a esta cirugía pero que se resuelven espontáneamente. Los seromas de mayor tamaño, la presencia de necrosis cutánea, la cicatrización anómala y las alteraciones permanentes de la sensibilidad cutánea, son complicaciones poco frecuentes, algunas de las cuales pueden requerir tratamientos adicionales para su corrección.
Al igual que con otras cirugías es importante abstenerse de tomar medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico (Aspirina, Frenadol, Couldina…), los días previos a la intervención, ya que aumentan el riesgo de sangrado. Igualmente, en el momento de realizar la historia clínica, se le preguntará qué medicaciones está tomando actualmente para evitar incompatibilidades con algunos anestésicos y establecer así la pauta a seguir para realizar la intervención con las máximas garantías de seguridad. Igualmente, y de forma más destacable en esta intervención, se desaconseja fumar al menos durante los quince días previos y quince posteriores a la intervención.
En general se permanecerá ingresado durante uno o dos días.
Los pacientes salen del quirófano con una faja alrededor del abdomen que no se retirará hasta pasada una semana. Durante este período se aconseja reposo. Durante la segunda semana de postoperatorio podrá retirar la faja para realizar el aseo personal. A los quince días se retiran los puntos. En condiciones normales se puede reiniciar una actividad normal al cabo de dos semanas y comenzar a hacer ejercicio físico de forma gradual a partir del mes tras la intervención.
La abdominoplastia es una cirugía en la que los pacientes se sienten incómodos los primeros días. El aumento de la tensión a nivel abdominal produce dolor que se logra controlar con dosis adecuadas de analgésicos. La sensación de tirantez tarda varios días en ceder.
Los resultados de esta cirugía son excelentes pues proporcionan una mejoría importante tanto en el aspecto estético, con una silueta rejuvenecida, como funcional, asociada a la recuperación de la firmeza de la pared abdominal.
Mediante la lipoestructura se realiza un injerto o traslado de grasa de una zona del cuerpo a otra. Inicialmente se procede a la aspiración de grasa en un área determinada. En un segundo paso esta grasa es procesada para aislar el mayor número de células grasas posible y finalmente se inyectan en la superficie a tratar. Para conseguir buenos resultados, es necesario aplicar una técnica cuidadosa que garantice al máximo la supervivencia de los adipocitos extraídos y posteriormente inyectados.
Dependiendo del volumen y la zona a tratar se puede realizar con anestesia local, asociada o no a sedación.
Si el volumen a implantar es pequeño se emplea anestesia local con sedación. Si por el contrario es un volumen importante puede requerir anestesia general.
La mayor parte de los tratamientos de lipoestructura no requieren ingreso, siendo dados de alta a los pocos minutos de la intervención.
Por un lado, se encuentran los ligados de forma general a cualquier intervención quirúrgica (sangrado, infección o respuesta anómala a los anestésicos). Entre los riesgos específicos de la lipoestructura se encuentran:
- Reabsorción: no todo el volumen de grasa que se infiltra permanece con el paso del tiempo (puede llegar a reabsorberse hasta el 60 por ciento del volumen infiltrado) por lo que dependiendo del defecto puede estar indicado tratarlo en varias intervenciones. Un manejo adecuado de los injertos de grasa disminuye de forma importante el grado de reabsorción.
- Necrosis grasa: si el volumen infiltrado es muy grande existe el riesgo de que parte del injerto se necrose y licúe aumentado las probabilidades de reabsorción e infección del mismo.
- Infección: es una complicación poco frecuente pero posible. El empleo de soluciones antisépticas, el tratamiento bajo condiciones estériles y la profilaxis antibiótica minimizan el riesgo de esta complicación.
- Alteraciones en la sensibilidad: la presencia de disminución transitoria de sensibilidad en la zona donante o receptora no es infrecuente.
Los resultados son muy naturales y el grado de satisfacción de los pacientes es alto. Hay que recordar, sin embargo, que el resultado definitivo no se podrá observar hasta pasado un año.
La liposucción se realiza con una máquina de aspiración conectada a unas cánulas que son introducidas en la zona a tratar por pequeñas incisiones en la piel (en torno a 3-4 mm.). Previamente se introduce en la zona suero con anestésico local de forma que la intervención resulte totalmente indolora. A la anestesia local se asocia una sedación que, controlada por el anestesista, ayuda a mantener el bienestar del paciente.
Actualmente se pueden encontrar diversos procedimientos que buscan la disminución de los depósitos localizados de grasa: desde tratamientos tópicos aplicados con diferentes tipos de máquinas, hasta la infiltración de distintas sustancias en la zona a tratar. Hay que considerar que, en el mejor de los casos, se podría conseguir un vaciado de las células grasas pero no su eliminación, por lo que la posibilidad de que reaparezcan los acúmulos es muy alto. Mediante la liposucción se pueden corregir de forma definitiva y en una sola intervención.
Se considera que obtendrán los mejores resultados aquellos pacientes que presentan depósitos localizados de grasa que no se consiguen eliminar con dieta ni con ejercicio. La edad, el tipo de piel, la localización del cúmulo de grasa y las expectativas del paciente, son algunos de los aspectos considerados durante la primera consulta con el cirujano.
La liposucción es una intervención segura siempre y cuando se realice en el entorno adecuado y por profesionales cualificados. Hay que considerar que, como en la mayoría de las intervenciones, se requiere la presencia de un anestesista que controle en todo momento la seguridad y el bienestar del paciente. La aparición de equímosis (piel de aspecto amoratado) no deben de considerarse una complicación, sino una respuesta normal de los tejidos. Su presencia no suele ser importante, se resuelve en pocos días y no es dolorosa.
Entre los riesgos generales asociados a cualquier cirugía se encuentran la posibilidad de hemorragia, infección o los asociados al empleo de anestésicos. Entre los riesgos específicos se encuentran las alteraciones en la sensibilidad cutánea del área tratada (suele resolverse al cabo de varias semanas) o las alteraciones en la forma o coloración de la piel (que pueden requerir tratamientos adicionales en caso de que no se resuelvan espontáneamente). Existen complicaciones muy poco frecuentes, entre las que se encuentran la infección de la herida o el sangrado excesivo con la acumulación de sangre bajo la piel (hematoma). La presencia de embolismos grasos o tromboembolismos es altamente infrecuente.
El volumen a eliminar es muy variable y su cálculo antes de la cirugía no reviste una gran trascendencia. Se debe de pensar que es más importante la cantidad que se deja que la que se quita, pues será esta la que defina el contorno corporal deseado. Es preferible realizar un retoque para extraer algo más de volumen que quitar en exceso.
Es seguro y altamente efectivo. Las incisiones son mínimas y no quedan marcas, y la recuperación es rápida y prácticamente indolora.
El resultado puede verse desde el primer momento, aunque irán mejorando a lo largo de los siguientes seis meses.
Es uno de los accesorios del Bodytite® que, como su propio nombre indica, es utilizado para moldear el tercio inferior de la cara, cuello, papada, etc. También para zonas muy concretas como ombligo o rodillas.
Es el electrodo más pequeño y está diseñado para tratar áreas del cuerpo muy concretas y que requieren de una alta precisión como los párpados.
Una historia clínica individualizada permite valorar por parte del cirujano la indicación del procedimiento. La búsqueda de factores asociados a la ginecomastia y el tipo de tejido presente permiten establecer el tratamiento a seguir.
Existen diversos procedimientos para la corrección de la ginecomastia, dependiendo del volumen y del tipo de tejido presente en la mama. En la mayor parte de los casos se consigue solucionar mediante liposucción, a través de incisiones mínimas, aspirando las zonas a tratar y moldeando los tejidos circundantes. Este tratamiento se realiza cuando predomina el tejido graso. En ocasiones es preciso realizar una incisión mayor en la zona de la areola para extraer el tejido mamario que se localiza por detrás de la misma.
Entre una hora y una hora y media, según el procedimiento.
Habitualmente se realiza con anestesia local y sedación, siendo dado de alta el paciente tras la intervención. También se puede realizar con anestesia general.
Durante unos días el paciente llevará una prenda adaptable que comprime la zona tratada. Se utilizará de forma continuada la primera semana y posteriormente se aconseja llevarla durante varias semanas, pudiendo quitarla de forma ocasional. Los puntos se retiran al cabo de 7 u 8 días.
No es una cirugía dolorosa. Es normal tener molestias los primeros días, pero se evitan con la toma de analgésicos.
La inflamación forma parte del proceso evolutivo normal de la cirugía. La acumulación de sangre en la zona tratada es un riesgo poco probable que de forma excepcional puede requerir drenaje de la zona.
Recuperar un contorno torácico de aspecto masculino y apariencia totalmente natural es el resultado que se consigue con esta cirugía.
Tratamientos estéticos
Para este procedimiento se emplea sangre del propio paciente. En primer lugar se realiza una extracción similar a la que se requiere para cualquier analítica, empleando un kit específico para esta técnica. Posteriormente la muestra es centrifugada, obteniéndose una fracción del suero que contiene una alta concentración de plaquetas. Por último este suero es infiltrado empleando una aguja muy fina en las zonas a tratar, habitualmente cara, cuello y escote.
Las plaquetas son un elemento presente en la sangre. Su función más conocida es la de evitar el sangrado de las heridas. Sin embargo en su interior existen diversos factores, denominados factores de crecimiento, que tienen un papel fundamental en la reparación y regeneración de los tejidos. El Plasma Rico en Plaquetas se ha empleado con éxito en la curación de heridas y en la regeneración de diversos tejidos.
Sí. Al ser un producto obtenido del propio paciente los riesgos de reacciones no deseadas o alergias son nulos.
La inflamación es un fenómeno asociado a la infiltración de cualquier producto, desapareciendo a las pocas horas. La presencia de hematomas es otro de los riesgos probables, si bien la frecuencia e importancia de los mismos es escasa. Su desaparición total se produce en pocos días.
Se recomienda realizar tres sesiones con un intervalo entre las dos primeras de cuatro semanas, aplicándose la tercera al cabo de seis meses
Mediante la infiltración de estas sustancias se ralentiza el envejecimiento cutáneo. No se deben de esperar grandes cambios, si bien existe una mejoría en la calidad de la piel que adquiere una apariencia más luminosa y juvenil. Generalmente estos cambios se aprecian al cabo de varias semanas tras el tratamiento.
Los primeros días se aconseja evitar el calor excesivo sobre la piel (sauna, depilación con cera caliente, baños termales…). Podrá lavarse la cara con agua y jabón, así como aplicar las cremas que utilice habitualmente.
Consiste en la infiltración superficial de dosis pequeñas de una proteína natural. Esta proteína actúa relajando la musculatura tratada, como la del entrecejo. Su acción por tanto no es la de rellenar la arruga sino mejorarla o prevenir que esta se forme.
De 4 a 6 meses es el tiempo que tarda el organismo en reabsorber el producto. Aunque existen variaciones individuales, al repetir su aplicación la duración del efecto se prolonga. Inicialmente puede estar indicado su uso cada 4 o 5 meses, pero habitualmente y a partir del segundo año, se emplea cada 6 meses.
La musculatura recupera totalmente la movilidad previa el tratamiento, pero no implica un empeoramiento de las arrugas con respecto al estado previo.
Aunque la percepción del dolor varía en cada individuo, para la aplicación del bótox se emplean agujas muy finas por lo que es bien tolerada y no requiere aplicar anestésicos.
Sus efectos empiezan a ser apreciables a los 4 ó 5 días. Después de 15 días se puede considerar que se ha obtenido la acción completa. Al aplicarse de forma selectiva se obtiene un aspecto relajado sin perder la expresividad natural de la cara.
Pueden aparecer pequeños morados en alguno de los puntos de infiltración. Se disimulan fácilmente con maquillaje y duran pocos días. No requiere pruebas de alergia y no tiene efectos sistémicos.
Cuando se realizan procedimientos que simplemente buscan mejorar el aspecto de la piel mediante peelings superficiales el período de recuperación es de unos 4 ó 5 días. En tratamientos de profundidad media la piel permanece enrojecida durante 10 a 15 días, pudiendo maquillarse a partir del séptimo u octavo día tras el procedimiento. Cuando se quieren tratar arrugas más profundas el período total de recuperación puede llegar a las 3 ó 4 semanas.
Estas técnicas son beneficiosas para mejorar todo tipo de arrugas faciales. Algunas de las zonas que se tratan más frecuentemente son la región perioral (incluyendo el denominado “código de barras”) y las mejillas.
Entre 20 y 30 minutos en la mayor parte de los casos. Si se tratan áreas más extensas, hasta una hora.
Tras un tratamiento de resurfacing se produce un proceso de regeneración o reepitelización cutánea. Hasta que restablece la integridad de la piel hay que mantener una higiene cuidadosa de la piel y protegerla con pomadas que hidraten y protejan la zona tratada. La evolución durante este período será controlada por el médico.
Cuando se realizan tratamientos de rejuvenecimiento facial en los que se tratan las capas más superficiales de la piel pueden requerirse dos sesiones. En los tratamientos con láser, dermoabrasión o peelings medios a profundos, una sola sesión suele ser suficiente.
El tratamiento con ácido hialurónico consiste en la infiltración de productos compatibles con el organismo. Se pueden emplear agujas muy finas que permiten realizar el tratamiento sin necesidad de anestesia. En determinadas zonas especialmente sensibles o con materiales de mayor densidad se aplican pequeñas dosis de anestesia de forma que el tratamiento resulte totalmente indoloro.
Según la densidad del relleno de ácido hialurónico y la profundidad de aplicación se pueden conseguir distintos efectos: mejorar el aspecto de la piel, hidratándola, corregir arrugas y pliegues o dar volumen a determinadas estructuras faciales
Los materiales de relleno se integran en el tejido en el que se inyectan y su localización pasa inadvertida a simple vista. Después de un período de tiempo, habitualmente superior a 12 meses, van siendo absorbidos por el organismo. Son productos totalmente compatibles que no dejan ningún resto.
Varía según la composición y densidad del producto, pero los efectos suelen ser apreciables durante 12 a 18 meses tras su aplicación
Pacientes con alteraciones de la coagulación o con determinadas alteraciones del sistema inmune deben de consultar la indicación de este tipo de tratamientos.
La aparición de hematomas o inflamación en la zona tratada son riesgos que existen, aunque son poco frecuentes.
El médico debe de aconsejarle qué tipo de relleno y qué cantidad es la indicada para obtener un buen resultado. Realizar una segunda sesión para lograr el resultado deseado siempre es una posibilidad con este tipo de tratamientos de ácido hialurónico.
Las pieles con tendencia acneica mejoran su aspecto con este tratamiento y de forma particular aquellas que presentan signos de acné activo.
Es un tratamiento seguro y altamente efectivo. No produce daño en la dermis y da a la piel un aspecto uniforme. Los resultados son permanentes y visibles y no deja cicatrices.
El número dependerá de las necesidades del paciente, pero suelen ser necesarias entre 3 y 5, separadas entre sí por varias semanas.
Es un tratamiento de rápida recuperación. El enrojecimiento tras la aplicación desaparece a las pocas horas. Los pacientes deben hidratar la zona y evitar la exposición solar los primeros tres a cuatro días. El maquillaje puede volver a aplicarse uno o dos días después.
Morpheus8 no puede ser aplicado en mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con afecciones médicas incompatibles con radiofrecuencia o aquellas en las que presenten alguna afección cutánea que pueda verse agravada por la aplicación de calor.
Está indicado para tratar manchas, arrugas, pérdida de elasticidad, flacidez, acné y textura irregular de la piel.
Está contraindicado en casos de embarazo, radioterapia previa, tendencia a cicatrices queloides, infecciones activas (como herpes), uso reciente de isotretinoína o presencia de verrugas planas.
Aunque es un procedimiento seguro, pueden aparecer enrojecimiento, sensación de ardor, lagrimeo, pequeñas erupciones (“efecto limpieza”) o, raramente, infecciones o alteraciones en la pigmentación.
- Mantener la piel hidratada.
- Evitar la exposición solar y usar protector solar SPF 50+.
- No aplicar maquillaje ni productos irritantes durante los primeros días.
- Evitar calor intenso, saunas o ejercicio vigoroso durante una semana.
- Seguir las recomendaciones cosméticas del profesional (hidratantes, despigmentantes o antiacné según el caso).
El tratamiento es ambulatorio y tiene una duración de entre 30 y 60 minutos, dependiendo del área a tratar. En la mayoría de los casos una sola sesión es suficiente.
Atenúa visiblemente las arrugas finas y moderadas, mejora la textura de la piel, estimula el colágeno y aporta elasticidad. Los resultados son progresivos y naturales.
Evitar actividad física intensa durante las tres primeras semanas, así como piscinas. Proteger la piel del sol con fotoprotector, mantener una correcta hidratación con cremas específicas, evitar maquillaje y no manipular la piel de la zona tratada.
Generalmente, la piel tarda entre 5 y 10 días en regenerarse, dependiendo de la profundidad del tratamiento.
Se realiza con anestesia local o tópica, por no existe dolor durante el tratamiento. Las molestias postoperatorias son mínimas.
Sí. Tanto el microneedling como los exosomas son técnicas seguras cuando se aplican por profesionales cualificados. Los exosomas utilizados son biocompatibles y no tóxicos. Los efectos secundarios suelen limitarse a un leve enrojecimiento temporal.
Está indicado para pieles que buscan mejorar luminosidad, firmeza, textura o signos de envejecimiento. También es adecuado para piel apagada, poros visibles o tono irregular. La valoración médica determinará la idoneidad del tratamiento.
Generalmente se recomiendan 3 a 5 sesiones, dependiendo del estado inicial de la piel y de los objetivos. Después, puede realizarse mantenimiento periódico.
Muchos pacientes notan la piel más suave y luminosa desde las primeras semanas. La mejora en firmeza, textura y calidad cutánea se incrementa progresivamente tras varias sesiones.
Sí, es un tratamiento no fotosensibilizante y puede realizarse en cualquier época del año, siempre con la protección solar adecuada tras cada sesión.
Mediante la infiltración de estas sustancias se ralentiza el envejecimiento cutáneo. No se deben de esperar grandes cambios, si bien existe una mejoría en la calidad de la piel que adquiere una apariencia más luminosa y juvenil. Generalmente estos cambios se aprecian al cabo de varias semanas tras el tratamiento.
Los primeros días se aconseja evitar el calor excesivo sobre la piel (sauna, depilación con cera caliente, baños termales…). Podrá lavarse la cara con agua y jabón, así como aplicar las cremas que utilice habitualmente.
Sí. Cuando se realiza con dispositivos médicos homologados y por personal especializado, el microneedling es un procedimiento seguro y eficaz. Los principios activos utilizados son específicos para uso cutáneo y cuentan con buena tolerancia.
Es adecuado para pieles que quieren mejorar signos de envejecimiento, manchas, poros visibles, textura irregular, falta de luminosidad o de firmeza. La combinación de activos permite personalizar el tratamiento según cada caso.
Se recomiendan entre 3 y 5 sesiones, según el objetivo del tratamiento y la respuesta de la piel. Algunos pacientes pueden necesitar mantenimiento periódico.
La piel suele verse más luminosa y suave desde la primera sesión. Las mejoras en firmeza, textura, irregularidades o manchas son progresivas y se manifiestan a lo largo de las siguientes semanas.
Dependiendo del principio activo seleccionado, puede realizarse durante todo el año. En caso de tratamientos despigmentantes, se recomienda especial atención a la protección solar.
Es un procedimiento bien tolerado. Solo se experimenta una sensación leve de “hormigueo”. El enrojecimiento dura pocas horas, por lo que la reincorporación es inmediata.