Lipoestructura

Reorganización de la grasa corporal y facial

Uno de los signos de envejecimiento es la pérdida de volumen tanto corporal como facial. Gran parte de esta pérdida de volumen se debe a la desaparición del tejido graso. Como consecuencia se pierde definición a nivel de los pómulos, el mentón o el contorno mandibular. La utilización de tejido adiposo del propio paciente permite, de una forma segura, restaurar el volumen y remodelar el contorno corporal.

Procedimiento

Si el volumen a implantar es pequeño se emplea anestesia local con sedación. Si por el contrario es un volumen importante puede requerir anestesia general. Es una intervención que tiene dos fases: una de obtención de la grasa de la zona donante y otra de implantación del tejido graso. La grasa se extrae habitualmente del abdomen, los muslos o la cara interna de la rodilla. Esta grasa es posteriormente procesada para eliminar los restos de tejido no viable y obtener una grasa lo más pura posible. La forma en la que esta grasa es procesada es determinante a la hora de garantizar su supervivencia. La infiltración en la zona receptora se realiza mediante pequeños implantes separados unos de otros. Para finalizar es suficiente un pequeño vendaje levemente compresivo o una prenda elástica. No conviene realizar ejercicio físico durante 3 ó 4 semanas tras la cirugía.

Clínica Fernández

Cirugía estética y plástica

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PREGUNTAS
FRECUENTES

  • Mediante la lipoestructura se realiza un injerto o traslado de grasa de una zona del cuerpo a otra. Inicialmente se procede a la aspiración de grasa en un área determinada. En un segundo paso esta grasa es procesada para aislar el mayor número de células grasas posible y finalmente se inyectan en la superficie a tratar. Para conseguir buenos resultados, es necesario aplicar una técnica cuidadosa que garantice al máximo la supervivencia de los adipocitos extraídos y posteriormente inyectados.

  • Dependiendo del volumen y la zona a tratar se puede realizar con anestesia local, asociada o no a sedación.

  • La mayor parte de los tratamientos de lipoestructura no requieren ingreso, siendo dados de alta a los pocos minutos de la intervención.

  • Por un lado se encuentran los ligados de forma general a cualquier intervención quirúrgica (sangrado, infección o respuesta anómala a los anestésicos). Entre los riesgos específicos de la lipoestructura se encuentran: Reabsorción: no todo el volumen de grasa que se infiltra permanece con el paso del tiempo (puede llegar a reabsorberse hasta el 60 por ciento del volumen infiltrado) por lo que dependiendo del defecto puede estar indicado tratarlo en varias intervenciones. Un manejo adecuado de los injertos de grasa disminuye de forma importante el grado de reabsorción. Necrosis grasa: si el volumen infiltrado es muy grande existe el riesgo de que parte del injerto se necrose y licúe aumentado las probabilidades de reabsorción e infección del mismo. Infección: es una complicación poco frecuente pero posible. El empleo de soluciones antisépticas, el tratamiento bajo condiciones estériles y la profilaxis antibiótica minimizan el riesgo de esta complicación. Alteraciones en la sensibilidad: la presencia de disminución transitoria de sensibilidad en la zona donante o receptora no es infrecuente.

  • Los resultados son muy naturales y el grado de satisfacción de los pacientes alto. Hay que recordar, sin embargo, que el resultado definitivo no se podrá observar hasta pasado un año.

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