Ácido hialurónico y rellenos faciales

Existen diversos materiales de relleno empleados en rejuvenecimiento facial. Pero sin duda, podríamos decir que el más empleado y el tratamientro estrella es el ácido hialurónico. En el siguiente post os contamos con todo detalle, qué es, cuáles son sus usos y cuáles son sus riesgos. Ácido hialurónico y rellenos faciales ¡la combinación perfecta!

El tratamiento estrella para los rellenos faciales: Ácido Hialurónico

La necesidad de encontrar un material biológico, que no produjese reacciones inmunológicas, de mayor duración que el colágeno y que pudiese ser producido en grandes cantidades, estimuló el desarrollo de los derivados del ácido hialurónico.

El ácido hialurónico es una molécula que se encuentra de forma natural en los tejidos conectivos (piel, tejido subcutáneo, cartílago…) de todas las especies, formando parte de la estructura de dichos tejidos.

Fue descubierto en el año 1934, aunque su uso como material de relleno no comenzó hasta mitad de los años 90. En 1998 se publicaron los resultados del primer análisis histológico de implantes subcutáneos realizados en el antebrazo de cinco mujeres.

La seguridad y polivalencia de este material hacen que se emplee en distintas especialidades médicas con fines no estéticos. Sus propiedades viscoelásticas son útiles cuando se infiltra en articulaciones como la rodilla, disminuyendo la sintomatología asociada al desgaste del cartílago a este nivel, como sucede en las artrosis. También se ha empleado en patologías como la incontinencia urinaria.

¿Para qué otros usos se emplea?

En su estado natural se degrada rápidamente, teniendo una vida media de 1 ó 2 días. Los materiales de relleno derivados del ácido hialurónico se obtienen de manera sintética mediante la producción de moléculas más estables, resultando productos más resistentes a la degradación y por lo tanto más duraderos.

El ácido hialurónico se presenta en forma de gel, habitualmente transparente, que permanece en los tejidos desde unas pocas semanas hasta 18 meses; en cualquier caso son todos ellos productos no permanentes. Actualmente hay comercializados más de cien tipos de ácido hialurónico diferentes con distintas fórmulas de producción, pudiendo variar de forma significativa tanto el comportamiento del producto como el coste final para el paciente. En función de las características del ácido hialurónico y la experiencia del cirujano se emplean en una u otra indicación estética.

Con frecuencia la infiltración de ácido hialurónico se considera como un tratamiento estético complementario asociado a procedimientos quirúrgicos. En cualquier caso su uso debe de realizarse de forma apropiada por profesionales que conozcan tanto la infiltración de este tipo de materiales como las técnicas de cirugía de rejuvenecimiento facial más complejas, de forma que se indique aquella técnica reporte mayor beneficio para cada caso concreto.

Riesgos asociados

Al ser un producto que se encuentra de forma natural en los tejidos de nuestro organismo, las reacciones inmunológicas asociadas a su uso son muy poco frecuentes. Esto ha hecho del ácido hialurónico el material de relleno más utilizado a nivel mundial; sin embargo existen riesgos asociados a su uso que deben de ser conocidos por los pacientes.

1. Las reacciones más frecuentes (entre 1 de cada 10.000 a 1 de cada 20.000 casos) son: hinchazón, hematoma, enrojecimiento, dolor e hipersensibilidad.

2. Otras reacciones menos frecuentes (1 de cada 50.000 casos aproximadamente) incluyen: infección, reacción inflamatoria, cambios de coloración de la piel y nódulos.

Otras reacciones adversas posibles son aún más raras como las lesiones acneiformes, urticaria o dermatitis.

Usos estéticos del ácido hialurónico

Los rellenos faciales con ácido hialurónico consiguen mejorar visiblemente los signos del envejecimiento.

Según las estadísticas de la Sociedad Americana de Cirugía Estética (ASAPS) en el año 2015 se realizaron más de 2 millones de tratamientos con ácido hialurónico, lo que supone un aumento superior al 25% con respecto al año 2014.

Una de las principales características del ácido hialurónico es su capacidad hidrofílica, es decir para atraer y retener agua. En esta propiedad se basan algunos de sus beneficios desde el punto de vista estético.

Éstas son algunas de sus aplicaciones:

  • Mejorar la hidratación cutánea.
  • Suavizar los pliegues cutáneos (como el surco nasogeniano, la comisura bucal o el entrecejo).
  • Aumentar el volumen o mejorar el perfilado de los labios.
  • Aumentar la proyección de los pómulos.
  • Mejorar determinados tipos de ojera.

En nuestro centro realizamos este tipo de tratamientos con ácido hialurónico en Asturias desde hace más de 20 años. A lo largo de este tiempo los doctores de Clínica Fernández han desarrollado trabajos de investigación en el campo de los materiales de relleno que han sido publicados en las revistas internacionales más prestigiosas de la especialidad.

Si necesitas más información sobre rellenos faciales puedes solicitarla a través del formulario de contacto de la página web o de nuestras redes sociales.



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