Aumento de mamas

Aumento de pecho, Proyección, llenado y firmeza - Clínica Fernández, tu clínica de medicina estética en Asturias

Aumento de pecho: Proyección, llenado y firmeza

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Aumento de pecho: Proyección, llenado y firmeza. Clínica Fernández, tu clínica de medicina estética en Asturias

El aumento mamario es una cirugía en la que se toman en consideración diversos aspectos para conseguir un pecho de apariencia natural. Con frecuencia las pacientes acuden a consulta con la incertidumbre acerca de qué tipo de implante elegir para obtener un resultado natural o cómo elegir la talla de implante más adecuada.

Aumento de pecho: Proyección, llenado y firmeza

Existen decenas de implantes diferentes en cuanto a su forma y tamaño. El cirujano debe de tener en cuenta la fisonomía y preferencias de la paciente para personalizar al máximo la selección de la prótesis. Durante este proceso surgen particularidades que tienen que ver con la forma, volumen y firmeza de los implantes. Las explicamos a continuación.

Llenado del pecho: redondo o anatómico

Las prótesis mamarias tienen tres dimensiones: altura, anchura y proyección. Las variaciones entre estas determinarán el volumen del implante. Los implantes redondos tienen forma semiesférica o de segmento esférico. Los denominados anatómicos o con forma de lágrima tienen una porción (superior) más estrecha que la inferior.

Si bien se les atribuyen diferencias en el resultado estético en función de esta característica de los implantes, hoy en día existen múltiples trabajos científicos que demuestran que no es un aspecto tan determinante, influyendo mucho más la técnica empleada por el cirujano para colocarlos.

Tanto los implantes redondos como los anatómicos pueden a su vez contemplar distintas “alturas”. Es lo que se denomina proyección.

¿Qué es la proyección o perfil de un implante?

La proyección o perfil de un implante de pecho es el grado en el que dicho implante sobresale del tórax. Es decir, el volumen desde una perspectiva lateral.

Existen distintos rangos de proyección para un mismo tipo de implante, aunque por lo general se clasifican, de menor a mayor proyección, en perfil bajo, medio y alto. De esta manera dos prótesis pueden tener la misma anchura y altura, pero presentar un perfil diferente, adoptando el pecho un tamaño distinto.

Dependiendo del resultado que se busque y de las características de la paciente, está indicado un perfil mayor o menor.

En este caso de aumento de pecho con implantes, se consiguió dar al pecho de suficiente volumen, pero sin exceso de proyección en la parte superior del mismo.

La falta de volumen en muchas ocasiones se asocia a unas costillas prominentes, como en esta imagen, o por el contrario hundidas en su parte central. En estos casos hay que adaptar el volumen del implante a esta circunstancia para conseguir un resultado natural.

Firmeza en el aumento de pecho

La firmeza del implante se refiere a cómo se siente el pecho al tacto. En el caso de los implantes de silicona éstos contienen un gel denominado cohesivo; quiere decir que es lo suficientemente denso como para evitar que se deforme la prótesis, pero con una sensación natural al tacto.

En una intervención de aumento mamario el objetivo es lograr un pecho en armonía con el cuerpo de la paciente. Una valoración detallada por parte de un especialista con experiencia en esta cirugía es clave para conseguir que resulte lo más natural posible. Si estás buscando un centro de medicina estética en Asturias que realice este tipo de intervención de aumento de pecho, ponte en contacto con nosotros. Solicita tu cita previa en el 985 220 244.

Primer año después de un aumento de pecho

Primer año después de un aumento de pecho

Primer año después de un aumento de pecho 768 509 Prisma

El primer año después de un aumento de pecho, el cirujano planifica una serie de revisiones que generalmente se programan a lo largo del primer año tras la cirugía. Estas revisiones tienen por objeto comprobar que el proceso postoperatorio cursa con normalidad.

Aumento de pecho, un año después

Pasado un año tras la operación, el seguimiento es realizado por el mismo cirujano que llevó a cabo la intervención. Pueden ser necesarias más revisiones de las inicialmente previstas según la evolución y requerimientos del paciente.

En estas revisiones el cirujano evalúa diferentes aspectos relacionados con el implante (posición, cicatrización periprotésica…) y con los tejidos que lo recubren (tejido mamario, piel, calidad de la cicatriz…), así como aquellos síntomas que el paciente pueda referir durante el proceso post cirugía.

¿Cuánto dura la inflamación tras un aumento de pecho?

La hinchazón o inflamación es una respuesta natural del cuerpo a la cirugía. Los mayores cambios se experimentan a lo largo de las primeras 4 semanas, aunque este proceso varía según las características de la paciente. Posteriormente las modificaciones son menos evidentes para el paciente. Desde el punto de vista quirúrgico se considera que el resultado definitivo se alcanza entre 6 meses aun año. Puede ocurrir que el proceso inflamatorio disminuya o desaparezca antes en una mama que en otra.

Es habitual que a lo largo de varias semanas, mientras se completa el periodo de cicatrización y hasta que se resuelva la inflamación, las pacientes sufran alguna molestia de forma puntual como escozor o sensación de pinchazo. Esta circunstancia no requiere tratamiento específico y desaparece por sí sola.

Pueden darse alteraciones de la sensibilidad, tanto por exceso como por defecto, de alguna región de la mama o de la areola y pezón. Son transitorias pero pueden pasar varias semanas hasta que se recupere totalmente.

¿Cuándo se aprecia el resultado final?

Es necesario que pase un tiempo prudencial para que los músculos, la glándula mamaria y la piel se adapten tras la colocación de los implantes.

Durante los primeros tres meses, la mama irá adoptando la forma, naturalidad y movimiento definitivo.

No obstante, no se considera el resultado final de una cirugía mamaria hasta transcurrido el año, toda vez que la inflamación residual ha desaparecido y las cicatrices se han difuminado.

Primer año después de un aumento de pecho

Primer año después de un aumento de pecho

Fotos: Resultado de un aumento de pecho, antes y un año después de la cirugía.

La aceptación y adaptación a los cambios derivados de la operación de un aumento de mama suele ser rápida y gratificante para las pacientes. El cambio corporal que supone la cirugía de aumento de pecho repercute muy positivamente en la imagen que las pacientes tienen de sí mismas.

Una vez que el cirujano considera que ha finalizado el periodo inicial de revisiones, la paciente es dada de alta. Se recomienda hacer las revisiones mamográficas habituales para controlar su estado y consultar cuando se aprecien modificaciones respecto a estudios previos.

Si te estás planteando una intervención como esta, no dudes en ponerte en contacto con nuestro centro de Medicina Estética en Asturias. Contamos con los mejores profesionales para conseguir tus objetivos.

lactancia después de operación de pecho

¿Se puede dar el pecho tras una Cirugía Mamaria?

¿Se puede dar el pecho tras una Cirugía Mamaria? 784 523 admin

Las dudas iniciales de quiénes quieren someterse a un aumento o reducción de pecho son muy diversas. Pero hay una muy específica ¿se puede dar el pecho tras una Cirugía Mamaria? La preocupación suele ser doble. La primera es si afectará a su capacidad de amamantar. La segunda, es cómo afectará la lactancia después de la operación desde el punto de vista estético. Tales son las cuestiones habituales que nos plantean quienes buscan estos servicios de cirugía estética en Asturias y acuden a nuestra clínica. Y  recordamos ahora algunas de las respuestas que ya ofrecimos en entradas anteriores.

Los órganos que intervienen en la lactancia

La primera cuestión que hay que establecer es cuáles son los órganos de la mama que intervienen en la lactancia. Y si estos pueden verse afectados por una cirugía mamaria, ya sea de aumento o de reducción de pecho.

La producción de leche en las glándulas mamarias tiene lugar en los llamados lóbulos mamarios. Su cantidad es variable. Y también su capacidad de segregar leche. Depende de la conformación de la glándula mamaria en cada mujer.  Y de los llamados conductos galactóforos que sirven de conexión entre los lóbulos y el pezón y llevan hasta él la leche. Allí, son las terminaciones nerviosas las que responderán al estímulo del lactante y producirán la secreción. Es el conocido reflejo de succión innato en los recién nacidos..

El aumento de pecho y  la lactancia

Sí se puede, por lo general, dar el pecho tras una cirugía mamaria de este tipo. Y es que, en principio, una operación de aumento de pecho no tiene por qué afectar a la capacidad de segregar leche de una mujer durante la lactancia materna.

La capacidad de dar el pecho con implantes mamarios

lactancia tras aumento de pecho en AsturiasLa situación de los implantes mamarios, alejados de la glándula mamaria, impide que la estructura de éstas se vea afectada. Colocados bien bajo la propia glándula o bien bajo el pectoral mayor, no tienen por qué afectar a las funciones de secreción de leche. Ni se produce interferencia alguna con los conductos mamarios que transportan la leche desde los lóbulos al pezón.

Las estadísticas nos hablan de un 93 % de pacientes con implantes mamarios que no tienen dificultades en establecer la lactancia exclusiva o mixta en los 30 días posteriores al parto.

Es cierto que existe una diferencia mínima en el éxito de la lactancia respecto a las mujeres que no llevan implantes.  Y suele atribuirse a dos razones.

En ocasiones la explicación se encuentra en los mismos motivos de someterse a una cirugía estética de aumento de pecho. Es decir, en el menor tamaño de la mama, y por ende, de una glándula mamaria menos desarrollada. O más pequeña de lo habitual. Lo que de por sí ya dificultaría la secreción de leche, y las posibilidades de mantener una lactancia exitosa.

Otras veces, nos encontramos con la reticencia de la madre lactante, o su prevención ante una posible afectación estética de la mama. Y esto suele ser la causa de decidir no prolongar la lactancia.

Tampoco se ve afectada, según varios estudios científicos, la calidad o composición de la leche de las madres lactantes con implantes. Pues son iguales respecto a aquellas que no se han sometido a este tipo de cirugía.

Podemos concluir, así pues, que prácticamente la totalidad de pacientes que se han sometido a intervenciones de cirugía estética en Asturias, pueden dar el pecho, si así lo desean.

Los cambios de la mama durante la lactancia

La lactancia implica un aumento del tamaño de los pechos. Es algo natural. Y la preocupación de muchas mujeres que se han sometido a un aumento de pecho también. Se preguntan si esta alteración natural puede afectar de forma negativa a los implantes mamarios. Y podemos decir que no existe evidencia científica de que los cambios producidos en la mama durante la lactancia sean mayores por llevar implantes. Ni de que estos se vean afectados en forma alguna por esos cambios.

En cualquier caso, es práctica habitual en nuestros centros de cirugía estética en Asturias, informar de todas estas cuestiones en profunidadad a nuestras pacientes con carácter previo a cualquier cirugía mamaria.

Por deontología y exigencia de una buena praxis profesional ha de realizarse siempre una evaluación previa de la intervención. Y una planificación rigurosa de la misma. Incluyendo el tipo de incisión que se practicará, el volumen del implante y su ubicación. Y, por supuesto, informar a todas aquellas mujeres que llegan a nuestra consulta, sobre todas las variables que pueden influir en su lactancia materna en caso de someterse a una operación de aumento de pecho.

La lactancia tras una reducción de pecho

En el lado opuesto, nos encontraríamos los supuestos de reducción de pecho. Estos caso de cirugía mamaria se llevan a cabo mediante múltiples técnicas. La finalidad de preservar las propiedades de la glándula mamaria está presente en la mayoría de ellas, de forma que no alteren la capacidad para dar desarrollar una lactancia exitosa tras la intervención.

Como decimos, las técnicas varían, en función de la edad, la conformación del tejido mamario o el resultado estético deseado. O bien de otras consideraciones. Lo más habitual, sin embargo, es que estas técnicas permitan conservar parcialmente el tejido mamario, con los conductos galactóforos de los que hablábamos al principio, unidos a la areola. Y gracias a esto, este tipo de cirugías de reducción mamaria no suelen producir afectación alguna a la hora de dar el pecho. Si bien, puntualmente sí puede llegar a darse  una disminución en la capacidad de amamantar, en caso de verse afectada la función de esos conductos galactóforos.

Por eso  es muy importante la información previa a cualquier intervención quirúrgica de reducción de pecho. Los profesionales de la cirugía estética debemos asesorar convenientemente en cada caso e informar de la posibilidad de complicaciones en la lactancia, en función del tipo de intervención a realizar.

Si tienes cualquier duda y estás planteándote una operación de aumento de pecho o para su reducción, llámanos al tfno. 985 220 224. O contacta con nosotros. Pondremos a tu disposición toda nuestra experiencia en cirugía estética en el Principado de Asturias.

Cómo identificar las mamas tuberosas

Cómo identificar las mamas tuberosas

Cómo identificar las mamas tuberosas 768 512 admin

Muchas mujeres acuden a consulta en busca de un aumento de pecho porque se sienten a disgusto con el tamaño o forma de sus senos. Generalmente describen un pecho “feo”, “diferente”, sin saber que en realidad presentan mamas tuberosas. La mama tuberosa o constreñida es una malformación congénita relativamente frecuente que se manifiesta en la pubertad con el crecimiento de la mama. Esta condición puede afectar a uno o a los dos pechos.

Anatómicamente se caracteriza porque se hernia parte de la glándula mamaria (lo que le da un aspecto de tubo) y se produce un engrosamiento a nivel del polo inferior, generando una banda constrictiva que impide el correcto desarrollo de la mama.

Mamas tuberosas: diagnóstico y tratamiento

La mama tuberosa puede identificarse porque en lugar de producirse un crecimiento redondeado, el pecho se desarrolla en forma de cono. El resultado es una mama de forma tubular, que crece hacia adelante, con falta de desarrollo de los polos inferiores proyectando la glándula y areola hacia fuera. También las mamas tuberosas suelen ser asimétricas, con una excesiva separación entre los pechos.

En función de la gravedad en la anomalía de la base de la mama podemos distinguir 3 grados:

Grado I

Corresponde a la mayor parte de los casos. La falta de desarrollo se limita al cuadrante inferior de la mama. Las pacientes suelen tener la areola desviada hacia abajo y adentro, siendo el volumen de la mama normal o hipertrófico.

Grado II

Los dos cuadrantes inferiores de la mama son deficientes en su desarrollo. Las pacientes suelen tener la areola desviada mirando hacia abajo.

Grado III

Todos los cuadrantes de la mama están afectados y son deficientes, la base mamaria se encuentra retraída y tiene un aspecto de tubo. En su grado más desarrollado es una deformidad grave, que afecta de forma importante a la estabilidad emocional de la paciente.

Tratamiento quirúrgico

En la actualidad el único tratamiento efectivo para corregir las mamas tuberosas es la cirugía. El grado de mama tuberosa y las características de la paciente determinarán la técnica quirúrgica a emplear con el objetivo de remodelar el tejido mamario para distribuirlo lo más uniformemente posible y conseguir un aspecto natural de la mama. Esto requiere habitualmente la colocación de un implante para aumentar el volumen.

Es necesario un correcto diagnóstico de las alteraciones de la mama tuberosa para establecer el procedimiento más adecuado para su abordaje y tratamiento, debiendo ser realizado por un cirujano plástico cualificado.

La cirugía de corrección de las mamas tuberosas permite obtener un resultado completamente natural. Es una de las intervenciones en las que el efecto sobre la autoestima de la mujer es más evidente. Si necesitas más información sobre este tratamiento, solicita tu cita en nuestra clínica de medicina estética en Asturias. Estamos en Calle Bimenes, 18, Montecerrao.

Cómo elegir la talla del sujetador

Cómo elegir la talla del sujetador

Cómo elegir la talla del sujetador 1000 668 admin

La mama tiene escasos mecanismos de sujeción (carece de músculo u otro tejidos firmes). La forma y posición de la misma se mantiene en gran medida por el efecto envolvente de la piel, así como de unos ligamentos, denominados ligamentos de Cooper, que unen la glándula mamaria a la pared torácica. La finalidad del sujetador es sostener y proteger la mama. Cómo elegir la talla del sujetador, es una tarea que muchas mujeres realizan sin tener en cuenta que optar por un tamaño inadecuado puede no sólo afectar al aspecto estético de la mama, sino que puede acarrear diferentes problemas de salud.

Hace algunos años se llegó a especular con una posible relación entre el uso del sujetador y el cáncer de mama al considerarse que la presión de esta prenda sobre los senos podía dificultar el drenaje linfático. Sin embargo, ha quedado demostrado que esta afirmación no tenía ninguna justificación fisiopatológica. Un estudio publicado en Cancer Epidemiology, Biomarkets y Prevention realizado sobre más de 1500 mujeres descartó cualquier relación entre este tipo de cáncer y el uso del sostén.

La importancia de elegir bien el sujetador

Una investigación realizada por la empresa fabricante de sujetadores Triumph, concluyó que un 76% de las mujeres lleva una talla de sostén equivocada. La mayoría de las encuestadas nunca se había medido para conocer su talla. Un porcentaje minoritario incluso reconoció comprar una talla errónea de manera consciente para aumentar o reducir el tamaño de su busto.
En otro trabajo de la Universidad de Portsmouth se afirma que la mala elección de un sujetador puede afectar de diversas maneras a las mamas. Su investigación, que incluía a 100 mujeres, concluyó que el 95% de las participantes podrían tener problemas de salud derivados del uso de un sujetador de una talla que no era la suya.

El periódico británico Daily Mail consultó con varios expertos las consecuencias de elegir mal la talla de sostén. Según éstos, el uso habitual de un sujetador menor o mayor de lo debido puede producir dolor de cabeza, espalda, cuello e incluso pinchazos en los brazos debido a la opresión de nervios y músculos. También puede provocar irritaciones en la piel o problemas circulatorios, además de acelerar la flacidez de los tejidos. En el caso de mujeres con un busto más desarrollado, con copa de tamaño C o superior, las consecuencias de llevar un sujetador pequeño pueden traducirse incluso en problemas respiratorios. Si por el contrario se tratase de un sostén demasiado grande pueden existir alteraciones posturales, ya que la mujer tenderá a sentarse de manera incorrecta para aliviar la falta de sujeción de la prenda.

Claves para elegir un buen sujetador

Según diferentes empresas especializadas en la fabricación de sostenes hay varias claves para elegir un sujetador aparte de las medidas de contorno y copa. El ancho del tirante debe ser el adecuado para evitar que dañe la piel, por lo que se desaconseja el uso de tirantes finos en mujeres con mucho pecho. Además, éstos deben ser ajustables para adaptarse a la anatomía. Si aprietan demasiado pueden empujar hacia adelante los hombros y la columna.

Los aros son otro objeto a señalar, ya que puede producir daños en la piel; el aro debe de mantenerse pegado a la piel pero sin apretar, producir marcas ni pliegues. Estos problemas son especialmente habituales en mujeres de cierta edad con un busto abundante. Los ligamentos de Cooper pierden su capacidad de sujeción con el paso de los años, lo que se asocia al descolgamiento de las mamas. Para evitarlo es habitual que la mujer se apriete el sostén más de lo debido, provocando a la larga problemas en el hombro debido a la presión del tirante. Por lo tanto, el sostén debe ser cómodo y respetar la forma del pecho y la espalda, sin oprimir la circulación. Se aconseja que esté fabricado con fibras naturales (como el algodón).

Pero, ¿Cómo elegir la talla adecuada?

Existen variaciones según la marca comercial o el modelo pero hay varios puntos en los que debemos fijarnos para elegir la talla correcta de sujetador. El número (85, 90, 100…) hace referencia al contorno del tórax de la mujer. La copa (A, B, C…) indica el volumen de las mamas.
El contorno del torso se mide por debajo del pecho con una cinta métrica. A la cifra resultante en centímetros hay que sumarle 15: la cifra obtenida es la talla de sujetador (85, 90, 100…).
Para conocer la talla de la copa debe medirse el contorno torácico a la altura del pecho y por encima del pezón. A esta cifra le restaremos la del contorno y seguiremos esta regla:

Busto pequeño

Copa A (de 12 a 14 cm)

Busto medio

Copa B (de 14 a 16 cm)

Busto lleno

Copa C (de 16 a 18 cm)

Busto voluminoso

Copa D (de 18 a 20 cm)

Esta secuencia puede continuarse para determinar copas superiores hasta la G.

tabla tallas de sujetador

La zona de los senos puede sufrir variaciones debido al paso del tiempo, los embarazos o los cambios bruscos de peso. Resulta aconsejable revisar las medidas propias cada cierto tiempo para elegir el sujetador que mejor se adapte a la talla actual. Finalmente, deben tenerse en cuenta las circunstancias de la mujer. Situaciones como la lactancia, el proceso de postoperatorio de alguna intervención de pecho, la recuperación de una cirugía de mastectomía o la práctica de ejercicio físico requieren un sujetador específico. En estos casos resulta conveniente acudir a un especialista para que nos oriente lo mejor posible sobre el sujetador adecuado. Si después de una intervención de cirugía estética en Asturias tienes dudas sobre qué talla de sujetador necesitas, llámanos. Estaremos encantados de poder ayudarte.

Evolución de los implantes mamarios

Evolución de los implantes mamarios 640 480 admin

La forma y el volumen de las mamas se encuentran estrechamente ligados al sentido de feminidad y por tanto a la autoestima de la mujer. Durante siglos se ha tratado de realzar o mejorar la apariencia del pecho con diferentes dispositivos como corsés o sostenes e incluso con remedios populares para estimular el crecimiento del tejido mamario como cremas o ungüentos.

Precisamente para tratar la hipoplasia mamaria, el volumen pequeño de las mamas, surge por primera vez a finales del siglo XIX un método para realzar su tamaño desde el interior y no desde el exterior: la primera mamoplastia de aumento documentada por la literatura médica. Esta intervención fue llevada a cabo por Vicenz Czerny en 1895 utilizando como injerto el tejido adiposo propio de su paciente. Dicho injerto, obtenido de un lipoma (un tumor benigno de tejido graso), se utilizó con fines reconstructivos para corregir un defecto en la mama producido tras la resección de un tumor.

Después de esta intervención algunos cirujanos, como Robert Gersuny en 1889, comenzaron a experimentar con inyecciones de parafina en el tejido mamario. Sin embargo, las graves complicaciones que producían estas inyecciones (migración de la misma, formación de granulomas, embolización…) obligaron a abandonar este método.

Durante la primera mitad del siglo XX continuó experimentándose con otros tipos de sustancias de infiltración, como la silicona, o materiales para implantar que incluían marfil, pelotas de vidrio, caucho, cartílago de buey, poliéster o esponjas. Sin embargo, la implantación de estos productos también terminó abandonándose debido a las complicaciones que surgían como infecciones, contracturas, desarrollo de granulomas o migraciones entre otras. Además, los resultados estéticos no eran mejores: senos desfigurados y duros, alteraciones del contorno, calcificaciones… En algunos casos las consecuencias fueron tan graves que las pacientes necesitaron una mastectomía bilateral.

No fue hasta 1962 cuando Thomas Cronin y Frank Gerow, cirujanos de Houston, diseñaron los primeros implantes de mama similares a los que se utilizan hoy en día. Se trataba de unas bolsas de lámina de silicona rellenas de gel del mismo material que fueron comercializados por Dow Corning a partir de 1963. La viabilidad de este material para uso médico ya había sido testada durante la Segunda Guerra Mundial, resolviendo así los problemas de rechazo que habían surgido con otro tipo de materiales.

No obstante, cualquier tipo de prótesis o implante (prótesis de cadera, implantes dentales…) produce una respuesta en el organismo por la que éste crea alrededor del mismo una capa de tejido conectivo, denominado cápsula, que se adhiere a la prótesis y la cubre por completo. En el caso de las prótesis mamarias diseñadas por Cronin y Gerow, los implantes inducían una contracción o endurecimiento de esta cápsula que llegaba a deformar el implante. Las contracturas capsulares, las frecuentes roturas de los implantes y la filtración del gel redundaron en una mayor cooperación entre expertos para mejorar el diseño original y crear nuevos dispositivos más seguros para la salud de las pacientes.

A partir de la década de los 70 comienzan a aparecer implantes mejorados de silicona, rellenos de este gel o de solución salina, solucionando los problemas de filtración –que se daba desde ambos lados de la cubierta- y el consiguiente efecto de deflación –que permitía que la solución empleada migrase hacia los tejidos y alterase la forma de la prótesis-. Aunque ambos tipos de implantes estaban muy extendidos, el gel de silicona era más utilizado porque ofrecía unos resultados más naturales tanto en textura como en forma.

En 1980 se completó el desarrollo, iniciado en la década de los 60, de las prótesis con recubrimiento de poliuretano que supuestamente reducían las posibilidades de que se produjera una contractura capsular. Sin embargo, este tipo de implante pronto dejó de utilizarse debido a los resultados de un estudio, que afirmaba que este material producía lesiones tumorales en ratones. Aunque más tarde se descubrió que no era un factor de riesgo en seres humanos, su extrema adherencia al tejido mamario dificultaba la retirada de estas prótesis, por lo que dejaron de utilizarse. La continua investigación llevó a desarrollar prótesis cubiertas de elastómero de silicona con menor riesgo de contractura capsular. Además, esta última generación no permite la filtración y logra una consistencia parecida a la del tejido glandular, mejorando el perfil biológico y ofreciendo unos resultados más naturales.

En Estados Unidos, en 1991 se planteó la relación de los implantes de silicona con el desarrollo de enfermedades autoinmunes. En 2005 la agencia que autoriza su uso en EEUU, la FDA, emitió informes que apoyaban la seguridad y la efectividad de estos implantes cuando se usan apropiadamente. Se demostró que no existe relación entre las prótesis y las posibles dolencias del tejido conectivo, el desarrollo de cáncer o enfermedades neurológicas. Actualmente los implantes rellenos de silicona son, en todo el mundo, los más empleados en este tipo de intervenciones.

Los implantes mamarios han evolucionado enormemente durante estas cinco décadas hasta obtener las prótesis actuales. Si bien su uso se asocia a intervenciones de tipo estético, una parte muy importante de las prótesis comercializadas actualmente se emplea en cirugías de reconstrucción mamaria tras intervenciones para tratar el cáncer de mama. Hoy en día contamos con implantes seguros y eficaces, a prueba de rupturas así como un inmenso abanico de tamaños, formas y volúmenes para adaptarse a las características de cada paciente. Además, la capacidad de individualizar cada caso permite optar por una u otra técnica quirúrgica y elegir las prótesis que permitan mantener la armonía del contorno corporal de la paciente.

Cómo elegir la talla de implante más adecuada

Cómo elegir la talla de implante más adecuada 640 432 admin

Tener un volumen o forma adecuada de pecho es un deseo natural en la mujer y un factor determinante en su autoestima.

La primera de las cuestiones que se plantean las mujeres que han decidido someterse a una mamoplastia de aumento es la elección del tamaño de prótesis o talla de pecho. La mayor parte de las pacientes buscan un tamaño acorde a su constitución.

La elección de la talla de prótesis de mama debe tratarse entre la paciente y el cirujano. Hoy en día contamos con un amplio abanico de tamaños y formas que buscan adaptarse a las necesidades de cada paciente. Sin embargo, no existe un único tamaño o tipo de implante idóneo para cada caso. En el resultado final de una cirugía de aumento de pecho es importante el implante seleccionado pero es mucho más determinante la técnica quirúrgica que emplea el cirujano a la hora de colocarlo, pudiendo variar de forma significativa de una paciente a otra.

A la hora de elegir el tamaño de implante más adecuado para cada paciente, se evalúan el tamaño y la forma de las mamas previos a la intervención, las características de la piel y el tejido mamario, así como la constitución de la paciente.

 El proceso de selección del volumen más adecuado trae consigo una serie de pautas:

1.- Evaluación de la anatomía del paciente

Una valoración detallada de la anatomía de cada paciente es imprescindible para personalizar al máximo la selección de la prótesis mamaria. Esto incluye, entre otros aspectos, la valoración del tipo de tórax, la anchura de la mama, la distancia entre el pezón y el pliegue submamario, el tamaño de la areola y la elasticidad de la piel. La presencia de asimetrías debe de ser contemplada igualmente en la valoración preoperatoria. En función de todos estos parámetros el cirujano calculará el volumen y proyección de los implantes, así como el procedimiento a emplear.

2.- Información preoperatoria

Mostrar resultados similares de casos reales antes y después de la cirugía, es particularmente útil a la hora de transmitir la idea que el cirujano tiene de qué es lo mejor para cada caso concreto. También puede ser adecuada la utilización de sujetadores especiales con implantes de prueba que permitan simular cuál es el aspecto de un determinado volumen en el cuerpo de la paciente.

La paciente debe ser informada por el cirujano que realizará la intervención acerca de los riesgos asociados con los implantes mamarios. El volumen y tipo de implante determinan el porcentaje de aparición de algunas de las complicaciones asociadas a los implantes mamarios. Aunque son poco frecuentes, deben ser conocidos por las mujeres que optan por este procedimiento. Asimismo, el cirujano debe conocer cómo proceder si surge una complicación.

Toda la información que se pueda aportar a la paciente repercute de forma positiva en su estado emocional, reduciendo su nivel de ansiedad y aumentando su confianza.

La aceptación y adaptación a los cambios derivados de las operaciones de aumento de mamas es rápida y gratificante. En Clínica Fernández todos nuestros procedimientos están orientados a conseguir un resultado natural que proporcione un aspecto saludable.

Los doctores Fernández hablan sobre Aumento de mamas en TPA

Los doctores Fernández hablan sobre Aumento de mamas en TPA 1000 1000 admin
Los doctores Fernández hablan en el programa ‘De hoy no pasa’ sobre el aumento mamario, la cirugía más demandada en nuestro país según los datos de la SECPRE. En la entrevista también responden a diferentes cuestiones como las edades más frecuentes, los factores a tener en cuenta, las prótesis que se utilizan, o los resultados que se pueden esperar. Recuerda que si quieres pedir cita o realizar alguna consulta a nuestro equipo médico puedes hacerlo a través del teléfono 985 220 244 o de nuestras redes sociales.
operación de pechos asimétricos

Cirugía mamaria: una solución para cada problema

Cirugía mamaria: una solución para cada problema 900 686 admin

El pecho femenino es un factor determinante en la autoestima de la mujer. Tener un volumen y forma adecuados es un deseo natural que no siempre se presenta, ya que el pecho experimenta cambios y evoluciona a lo largo de las diferentes etapas de la vida.

La piel de la mama actúa como envoltorio del tejido mamario subyacente a modo de sostén natural. Con el paso de los años, la piel va perdiendo tonicidad, por lo que el pecho pierde firmeza. También el tejido mamario puede cambiar su composición pasando de ser más consistente, por contener más tejido glandular, a más blando cuando aumenta su parte adiposa o grasa.

Los datos indican que una de cada tres mujeres españolas no se siente a gusto con su pecho. La cirugía mamaria plantea diferentes tipos de intervención, ajustadas a las necesidades de cada paciente.

Mamoplastia de aumento o aumento de mamas

 La cirugía de aumento mamario es un procedimiento con el que se consigue mejorar el volumen o la forma del pecho,mediante la colocación de implantes. Es una técnica indicada para aquellas mujeres en las que el pecho no se ha desarrollado suficientemente y en las que la posición de la areola se encuentra dentro de lo considerado normal desde el punto de vista estético. También es una cirugía apropiada en mujeres que aprecian una disminución del volumen o un descenso leve de la posición del tejido mamario tras el embarazo o por disminución de peso. Con un aumento mamario no se busca elevar el pecho, aunque al incrementar el volumen, y en función de la técnica empleada en la colocación del implante, el pecho puede adoptar visualmente un aspecto más elevado. En este tipo de cirugía la cicatriz se limita a la incisión requerida para poder introducir el implante (unos 4 a 5 cm) en la zona del surco submamario, en el borde de la areola o a nivel de la axila, según la vía que se escoja.

Según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), es la intervención de Cirugía Estética con mayor demanda en nuestro país y supone un 28,2% del total de este tipo de procedimientos.

Mastopexia o Cirugía de Elevación Mamaria

Una piel con gran elasticidad, los embarazos o los cambios importantes de peso, son algunas de las causas por las que algunas mujeres presentan unas mamas de aspecto caído (ptosis mamaria) y con frecuencia desproporcionadamente envejecido en relación con el resto del cuerpo. En este caso, la mastopexia o cirugía de elevación mamaria, busca armonizar tanto el tamaño como la forma del pecho devolviéndolo a una posición adecuada. Puede estar indicado asociar un aumento mamario, en general de pequeño volumen, para lograr un resultado estético proporcionado y armónico. Las variantes técnicas de este tipo de cirugía mamaria son numerosas, según el grado de descenso de la areola, de las características de los tejidos o de la necesidad de colocar implantes mamarios. Las cicatrices pueden limitarse al borde de la areola por todo su perímetro o incluir además una cicatriz vertical desde el borde inferior de la areola hacia el surco submamario. En ocasiones es necesario resecar piel en la zona del surco submamario para lograr el resultado deseado. Este tipo de cicatrices en condiciones normales terminan por resultar poco visibles a largo plazo, siendo bien toleradas por las pacientes.

Este procedimiento también está indicado en casos de asimetría mamaria, que se puede padecer desde la adolescencia como consecuencia de alteraciones en el desarrollo – es el caso de las denominadas mamas tuberosas-, o en la edad adulta, -tras los embarazos o por tras una resección mamaria o mastectomía como consecuencia de un cáncer de mama-.

Reducción Mamaria

 Cuando la alteración de las mamas se debe a que el tamaño de las mismas se encuentra por encima de lo que se considera normal o saludable en una mujer -lo que se conoce por hipertrofia mamaria-, es posible disminuir el tamaño de los senos mediante la extirpación de grasa, tejido mamario y piel, mediante una cirugía de reducción mamaria. El resultado son unos senos más pequeños y ligeros, proporcionados con el resto del cuerpo de la paciente. Este tipo de cirugía se realiza en mujeres que presentan mamas completamente desarrolladas, pudiendo estar indicada ya en mujeres jóvenes cuando esta circunstancia les produce dolor o malestar físico o psicológico. De hecho, el dolor de espalda postural es la causa que está detrás de muchas de las intervenciones de reducción de mamas en España, una operación a la que se someten 1 de cada 20 españolas que recurren a la Cirugía Estética, según datos de la SECPRE. Los resultados son muy gratificantes para las pacientes ya desde los primeros días del postoperatorio al apreciarse una importante mejoría asociada a la disminución de peso y volumen de las mamas. Los efectos positivos desde el punto de vista psicológico de la mamoplastia de reducción también suponen uno de los principales motivos para decidirse a realizar la cirugía.

Hoy día las cirugías mamarias ofrecen un abanico de soluciones para las mujeres que por razones estéticas, médicas o psicológicas desean corregir la forma o volumen de su pecho, a través de procedimientos que son seguros para las pacientes y que proporcionan resultados altamente satisfactorios.

Cirugía de recambio de prótesis de mama

Cirugía de recambio de prótesis de mama 550 383 admin

La mayor parte de las pacientes que se operan de un aumento de mama no precisan recambiarlas en ningún momento a lo largo de su vida. No existe un tiempo concreto al cabo del cual sea necesario cambiar los implantes, pero sí existen motivos por los cuales puede ser necesario realizar una cirugía de sustitución.

 

¿Cuándo hay que realizar un recambio de prótesis de mama?

 Las causas que llevan a este tipo de intervención se relacionan más frecuentemente con cambios asociados al implante. Las más habituales son la contractura capsular y la rotura de implante.

– Contractura capsular:
el organismo siempre forma alrededor de la prótesis un tejido fibroso o cápsula. Si la cápsula es un poco más gruesa de lo habitual, suele ser bien tolerada por las pacientes, pudiendo apreciarse un leve aumento en la consistencia del pecho; si la cápsula es muy gruesa puede alterar la apariencia de la mama y llegar a ser molesto. En estos casos estaría indicada la eliminación de dicho tejido y la sustitución de los implantes.

– Rotura del implante: mucho menos frecuente, pero posible, es la pérdida de la integridad de la cubierta del implante. Según el tipo de contenido de la prótesis el diagnóstico de esta eventualidad es más o menos sencillo. Sin ser una urgencia médica, cualquier implante roto debe ser sustituido. La calidad del implante y el tipo de relleno son importantes a la hora de garantizar la seguridad del paciente.

Como ya indicamos al inicio, lo más frecuente es que un implante mamario no precise ser sustituido puesto que generalmente no presenta cambios con el paso del tiempo, pero una paciente puede plantearse sustituir sus prótesis por otras causas:

– Modificación en la forma del pecho por el paso de los años, los embarazos, y las variaciones de peso: Aunque estos cambios no se ven agravados por la presencia de implantes si éstos son de un tamaño adecuado, puede plantearse una reintervención para mejorar el aspecto del pecho y en la misma cirugía sustituir los implantes por otros de igual o distinto tamaño.

– Aumento del volumen previo: esta es la causa más frecuente de recambio protésico según algunos estudios, pero en nuestro medio, como única causa, es poco habitual.

La situación que menos se da es que una mujer que lleva implantes decida retirarlos sin sustituirlos por otros, sea por la razón que sea. A nuestro centro de Medicina Estética en Asturias llegan muchas mujeres con esta clase de dudas. Si tu también eres una de ellas, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo.

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