Aumento de mamas

lactancia después de operación de pecho

¿Se puede dar el pecho tras una Cirugía Mamaria?

¿Se puede dar el pecho tras una Cirugía Mamaria? 784 523 admin

Las dudas iniciales de quiénes quieren someterse a un aumento o reducción de pecho son muy diversas. Pero hay una muy específica ¿se puede dar el pecho tras una Cirugía Mamaria? La preocupación suele ser doble. La primera es si afectará a su capacidad de amamantar. La segunda, es cómo afectará la lactancia después de la operación desde el punto de vista estético. Tales son las cuestiones habituales que nos plantean quienes buscan estos servicios de cirugía estética en Asturias y acuden a nuestra clínica. Y  recordamos ahora algunas de las respuestas que ya ofrecimos en entradas anteriores.

Los órganos que intervienen en la lactancia

La primera cuestión que hay que establecer es cuáles son los órganos de la mama que intervienen en la lactancia. Y si estos pueden verse afectados por una cirugía mamaria, ya sea de aumento o de reducción de pecho.

La producción de leche en las glándulas mamarias tiene lugar en los llamados lóbulos mamarios. Su cantidad es variable. Y también su capacidad de segregar leche. Depende de la conformación de la glándula mamaria en cada mujer.  Y de los llamados conductos galactóforos que sirven de conexión entre los lóbulos y el pezón y llevan hasta él la leche. Allí, son las terminaciones nerviosas las que responderán al estímulo del lactante y producirán la secreción. Es el conocido reflejo de succión innato en los recién nacidos..

El aumento de pecho y  la lactancia

Sí se puede, por lo general, dar el pecho tras una cirugía mamaria de este tipo. Y es que, en principio, una operación de aumento de pecho no tiene por qué afectar a la capacidad de segregar leche de una mujer durante la lactancia materna.

La capacidad de dar el pecho con implantes mamarios

lactancia tras aumento de pecho en AsturiasLa situación de los implantes mamarios, alejados de la glándula mamaria, impide que la estructura de éstas se vea afectada. Colocados bien bajo la propia glándula o bien bajo el pectoral mayor, no tienen por qué afectar a las funciones de secreción de leche. Ni se produce interferencia alguna con los conductos mamarios que transportan la leche desde los lóbulos al pezón.

Las estadísticas nos hablan de un 93 % de pacientes con implantes mamarios que no tienen dificultades en establecer la lactancia exclusiva o mixta en los 30 días posteriores al parto.

Es cierto que existe una diferencia mínima en el éxito de la lactancia respecto a las mujeres que no llevan implantes.  Y suele atribuirse a dos razones.

En ocasiones la explicación se encuentra en los mismos motivos de someterse a una cirugía estética de aumento de pecho. Es decir, en el menor tamaño de la mama, y por ende, de una glándula mamaria menos desarrollada. O más pequeña de lo habitual. Lo que de por sí ya dificultaría la secreción de leche, y las posibilidades de mantener una lactancia exitosa.

Otras veces, nos encontramos con la reticencia de la madre lactante, o su prevención ante una posible afectación estética de la mama. Y esto suele ser la causa de decidir no prolongar la lactancia.

Tampoco se ve afectada, según varios estudios científicos, la calidad o composición de la leche de las madres lactantes con implantes. Pues son iguales respecto a aquellas que no se han sometido a este tipo de cirugía.

Podemos concluir, así pues, que prácticamente la totalidad de pacientes que se han sometido a intervenciones de cirugía estética en Asturias, pueden dar el pecho, si así lo desean.

Los cambios de la mama durante la lactancia

La lactancia implica un aumento del tamaño de los pechos. Es algo natural. Y la preocupación de muchas mujeres que se han sometido a un aumento de pecho también. Se preguntan si esta alteración natural puede afectar de forma negativa a los implantes mamarios. Y podemos decir que no existe evidencia científica de que los cambios producidos en la mama durante la lactancia sean mayores por llevar implantes. Ni de que estos se vean afectados en forma alguna por esos cambios.

En cualquier caso, es práctica habitual en nuestros centros de cirugía estética en Asturias, informar de todas estas cuestiones en profunidadad a nuestras pacientes con carácter previo a cualquier cirugía mamaria.

Por deontología y exigencia de una buena praxis profesional ha de realizarse siempre una evaluación previa de la intervención. Y una planificación rigurosa de la misma. Incluyendo el tipo de incisión que se practicará, el volumen del implante y su ubicación. Y, por supuesto, informar a todas aquellas mujeres que llegan a nuestra consulta, sobre todas las variables que pueden influir en su lactancia materna en caso de someterse a una operación de aumento de pecho.

La lactancia tras una reducción de pecho

En el lado opuesto, nos encontraríamos los supuestos de reducción de pecho. Estos caso de cirugía mamaria se llevan a cabo mediante múltiples técnicas. La finalidad de preservar las propiedades de la glándula mamaria está presente en la mayoría de ellas, de forma que no alteren la capacidad para dar desarrollar una lactancia exitosa tras la intervención.

Como decimos, las técnicas varían, en función de la edad, la conformación del tejido mamario o el resultado estético deseado. O bien de otras consideraciones. Lo más habitual, sin embargo, es que estas técnicas permitan conservar parcialmente el tejido mamario, con los conductos galactóforos de los que hablábamos al principio, unidos a la areola. Y gracias a esto, este tipo de cirugías de reducción mamaria no suelen producir afectación alguna a la hora de dar el pecho. Si bien, puntualmente sí puede llegar a darse  una disminución en la capacidad de amamantar, en caso de verse afectada la función de esos conductos galactóforos.

Por eso  es muy importante la información previa a cualquier intervención quirúrgica de reducción de pecho. Los profesionales de la cirugía estética debemos asesorar convenientemente en cada caso e informar de la posibilidad de complicaciones en la lactancia, en función del tipo de intervención a realizar.

Si tienes cualquier duda y estás planteándote una operación de aumento de pecho o para su reducción, llámanos al tfno. 985 220 224. O contacta con nosotros. Pondremos a tu disposición toda nuestra experiencia en cirugía estética en el Principado de Asturias.

Cómo identificar las mamas tuberosas

Cómo identificar las mamas tuberosas

Cómo identificar las mamas tuberosas 768 512 admin

Muchas mujeres acuden a consulta en busca de un aumento de pecho porque se sienten a disgusto con el tamaño o forma de sus senos. Generalmente describen un pecho “feo”, “diferente”, sin saber que en realidad presentan mamas tuberosas. La mama tuberosa o constreñida es una malformación congénita relativamente frecuente que se manifiesta en la pubertad con el crecimiento de la mama. Esta condición puede afectar a uno o a los dos pechos.

Anatómicamente se caracteriza porque se hernia parte de la glándula mamaria (lo que le da un aspecto de tubo) y se produce un engrosamiento a nivel del polo inferior, generando una banda constrictiva que impide el correcto desarrollo de la mama.

Mamas tuberosas: diagnóstico y tratamiento

La mama tuberosa puede identificarse porque en lugar de producirse un crecimiento redondeado, el pecho se desarrolla en forma de cono. El resultado es una mama de forma tubular, que crece hacia adelante, con falta de desarrollo de los polos inferiores proyectando la glándula y areola hacia fuera. También las mamas tuberosas suelen ser asimétricas, con una excesiva separación entre los pechos.

En función de la gravedad en la anomalía de la base de la mama podemos distinguir 3 grados:

Grado I

Corresponde a la mayor parte de los casos. La falta de desarrollo se limita al cuadrante inferior de la mama. Las pacientes suelen tener la areola desviada hacia abajo y adentro, siendo el volumen de la mama normal o hipertrófico.

Grado II

Los dos cuadrantes inferiores de la mama son deficientes en su desarrollo. Las pacientes suelen tener la areola desviada mirando hacia abajo.

Grado III

Todos los cuadrantes de la mama están afectados y son deficientes, la base mamaria se encuentra retraída y tiene un aspecto de tubo. En su grado más desarrollado es una deformidad grave, que afecta de forma importante a la estabilidad emocional de la paciente.

Tratamiento quirúrgico

En la actualidad el único tratamiento efectivo para corregir las mamas tuberosas es la cirugía. El grado de mama tuberosa y las características de la paciente determinarán la técnica quirúrgica a emplear con el objetivo de remodelar el tejido mamario para distribuirlo lo más uniformemente posible y conseguir un aspecto natural de la mama. Esto requiere habitualmente la colocación de un implante para aumentar el volumen.

Es necesario un correcto diagnóstico de las alteraciones de la mama tuberosa para establecer el procedimiento más adecuado para su abordaje y tratamiento, debiendo ser realizado por un cirujano plástico cualificado.

La cirugía de corrección de las mamas tuberosas permite obtener un resultado completamente natural. Es una de las intervenciones en las que el efecto sobre la autoestima de la mujer es más evidente. Si necesitas más información sobre este tratamiento, solicita tu cita en nuestra clínica de medicina estética en Asturias. Estamos en Calle Bimenes, 18, Montecerrao.

Evolución de los implantes mamarios

Evolución de los implantes mamarios 640 480 admin

La forma y el volumen de las mamas se encuentran estrechamente ligados al sentido de feminidad y por tanto a la autoestima de la mujer. Durante siglos se ha tratado de realzar o mejorar la apariencia del pecho con diferentes dispositivos como corsés o sostenes e incluso con remedios populares para estimular el crecimiento del tejido mamario como cremas o ungüentos.

Precisamente para tratar la hipoplasia mamaria, el volumen pequeño de las mamas, surge por primera vez a finales del siglo XIX un método para realzar su tamaño desde el interior y no desde el exterior: la primera mamoplastia de aumento documentada por la literatura médica. Esta intervención fue llevada a cabo por Vicenz Czerny en 1895 utilizando como injerto el tejido adiposo propio de su paciente. Dicho injerto, obtenido de un lipoma (un tumor benigno de tejido graso), se utilizó con fines reconstructivos para corregir un defecto en la mama producido tras la resección de un tumor.

Después de esta intervención algunos cirujanos, como Robert Gersuny en 1889, comenzaron a experimentar con inyecciones de parafina en el tejido mamario. Sin embargo, las graves complicaciones que producían estas inyecciones (migración de la misma, formación de granulomas, embolización…) obligaron a abandonar este método.

Durante la primera mitad del siglo XX continuó experimentándose con otros tipos de sustancias de infiltración, como la silicona, o materiales para implantar que incluían marfil, pelotas de vidrio, caucho, cartílago de buey, poliéster o esponjas. Sin embargo, la implantación de estos productos también terminó abandonándose debido a las complicaciones que surgían como infecciones, contracturas, desarrollo de granulomas o migraciones entre otras. Además, los resultados estéticos no eran mejores: senos desfigurados y duros, alteraciones del contorno, calcificaciones… En algunos casos las consecuencias fueron tan graves que las pacientes necesitaron una mastectomía bilateral.

No fue hasta 1962 cuando Thomas Cronin y Frank Gerow, cirujanos de Houston, diseñaron los primeros implantes de mama similares a los que se utilizan hoy en día. Se trataba de unas bolsas de lámina de silicona rellenas de gel del mismo material que fueron comercializados por Dow Corning a partir de 1963. La viabilidad de este material para uso médico ya había sido testada durante la Segunda Guerra Mundial, resolviendo así los problemas de rechazo que habían surgido con otro tipo de materiales.

No obstante, cualquier tipo de prótesis o implante (prótesis de cadera, implantes dentales…) produce una respuesta en el organismo por la que éste crea alrededor del mismo una capa de tejido conectivo, denominado cápsula, que se adhiere a la prótesis y la cubre por completo. En el caso de las prótesis mamarias diseñadas por Cronin y Gerow, los implantes inducían una contracción o endurecimiento de esta cápsula que llegaba a deformar el implante. Las contracturas capsulares, las frecuentes roturas de los implantes y la filtración del gel redundaron en una mayor cooperación entre expertos para mejorar el diseño original y crear nuevos dispositivos más seguros para la salud de las pacientes.

A partir de la década de los 70 comienzan a aparecer implantes mejorados de silicona, rellenos de este gel o de solución salina, solucionando los problemas de filtración –que se daba desde ambos lados de la cubierta- y el consiguiente efecto de deflación –que permitía que la solución empleada migrase hacia los tejidos y alterase la forma de la prótesis-. Aunque ambos tipos de implantes estaban muy extendidos, el gel de silicona era más utilizado porque ofrecía unos resultados más naturales tanto en textura como en forma.

En 1980 se completó el desarrollo, iniciado en la década de los 60, de las prótesis con recubrimiento de poliuretano que supuestamente reducían las posibilidades de que se produjera una contractura capsular. Sin embargo, este tipo de implante pronto dejó de utilizarse debido a los resultados de un estudio, que afirmaba que este material producía lesiones tumorales en ratones. Aunque más tarde se descubrió que no era un factor de riesgo en seres humanos, su extrema adherencia al tejido mamario dificultaba la retirada de estas prótesis, por lo que dejaron de utilizarse. La continua investigación llevó a desarrollar prótesis cubiertas de elastómero de silicona con menor riesgo de contractura capsular. Además, esta última generación no permite la filtración y logra una consistencia parecida a la del tejido glandular, mejorando el perfil biológico y ofreciendo unos resultados más naturales.

En Estados Unidos, en 1991 se planteó la relación de los implantes de silicona con el desarrollo de enfermedades autoinmunes. En 2005 la agencia que autoriza su uso en EEUU, la FDA, emitió informes que apoyaban la seguridad y la efectividad de estos implantes cuando se usan apropiadamente. Se demostró que no existe relación entre las prótesis y las posibles dolencias del tejido conectivo, el desarrollo de cáncer o enfermedades neurológicas. Actualmente los implantes rellenos de silicona son, en todo el mundo, los más empleados en este tipo de intervenciones.

Los implantes mamarios han evolucionado enormemente durante estas cinco décadas hasta obtener las prótesis actuales. Si bien su uso se asocia a intervenciones de tipo estético, una parte muy importante de las prótesis comercializadas actualmente se emplea en cirugías de reconstrucción mamaria tras intervenciones para tratar el cáncer de mama. Hoy en día contamos con implantes seguros y eficaces, a prueba de rupturas así como un inmenso abanico de tamaños, formas y volúmenes para adaptarse a las características de cada paciente. Además, la capacidad de individualizar cada caso permite optar por una u otra técnica quirúrgica y elegir las prótesis que permitan mantener la armonía del contorno corporal de la paciente.

Cómo elegir la talla de implante más adecuada

Cómo elegir la talla de implante más adecuada 640 432 admin

Tener un volumen o forma adecuada de pecho es un deseo natural en la mujer y un factor determinante en su autoestima.

La primera de las cuestiones que se plantean las mujeres que han decidido someterse a una mamoplastia de aumento es la elección del tamaño de prótesis o talla de pecho. La mayor parte de las pacientes buscan un tamaño acorde a su constitución.

La elección de la talla de prótesis de mama debe tratarse entre la paciente y el cirujano. Hoy en día contamos con un amplio abanico de tamaños y formas que buscan adaptarse a las necesidades de cada paciente. Sin embargo, no existe un único tamaño o tipo de implante idóneo para cada caso. En el resultado final de una cirugía de aumento de pecho es importante el implante seleccionado pero es mucho más determinante la técnica quirúrgica que emplea el cirujano a la hora de colocarlo, pudiendo variar de forma significativa de una paciente a otra.

A la hora de elegir el tamaño de implante más adecuado para cada paciente, se evalúan el tamaño y la forma de las mamas previos a la intervención, las características de la piel y el tejido mamario, así como la constitución de la paciente.

 El proceso de selección del volumen más adecuado trae consigo una serie de pautas:

1.- Evaluación de la anatomía del paciente

Una valoración detallada de la anatomía de cada paciente es imprescindible para personalizar al máximo la selección de la prótesis mamaria. Esto incluye, entre otros aspectos, la valoración del tipo de tórax, la anchura de la mama, la distancia entre el pezón y el pliegue submamario, el tamaño de la areola y la elasticidad de la piel. La presencia de asimetrías debe de ser contemplada igualmente en la valoración preoperatoria. En función de todos estos parámetros el cirujano calculará el volumen y proyección de los implantes, así como el procedimiento a emplear.

2.- Información preoperatoria

Mostrar resultados similares de casos reales antes y después de la cirugía, es particularmente útil a la hora de transmitir la idea que el cirujano tiene de qué es lo mejor para cada caso concreto. También puede ser adecuada la utilización de sujetadores especiales con implantes de prueba que permitan simular cuál es el aspecto de un determinado volumen en el cuerpo de la paciente.

La paciente debe ser informada por el cirujano que realizará la intervención acerca de los riesgos asociados con los implantes mamarios. El volumen y tipo de implante determinan el porcentaje de aparición de algunas de las complicaciones asociadas a los implantes mamarios. Aunque son poco frecuentes, deben ser conocidos por las mujeres que optan por este procedimiento. Asimismo, el cirujano debe conocer cómo proceder si surge una complicación.

Toda la información que se pueda aportar a la paciente repercute de forma positiva en su estado emocional, reduciendo su nivel de ansiedad y aumentando su confianza.

La aceptación y adaptación a los cambios derivados de las operaciones de aumento de mamas es rápida y gratificante. En Clínica Fernández todos nuestros procedimientos están orientados a conseguir un resultado natural que proporcione un aspecto saludable.

Los doctores Fernández hablan sobre Aumento de mamas en TPA

Los doctores Fernández hablan sobre Aumento de mamas en TPA 1000 1000 admin
Los doctores Fernández hablan en el programa ‘De hoy no pasa’ sobre el aumento mamario, la cirugía más demandada en nuestro país según los datos de la SECPRE. En la entrevista también responden a diferentes cuestiones como las edades más frecuentes, los factores a tener en cuenta, las prótesis que se utilizan, o los resultados que se pueden esperar. Recuerda que si quieres pedir cita o realizar alguna consulta a nuestro equipo médico puedes hacerlo a través del teléfono 985 220 244 o de nuestras redes sociales.

Cirugía mamaria: una solución para cada problema

Cirugía mamaria: una solución para cada problema 900 686 admin

El pecho femenino es un factor determinante en la autoestima de la mujer. Tener un volumen y forma adecuados es un deseo natural que no siempre se presenta, ya que el pecho experimenta cambios y evoluciona a lo largo de las diferentes etapas de la vida.

La piel de la mama actúa como envoltorio del tejido mamario subyacente a modo de sostén natural. Con el paso de los años, la piel va perdiendo tonicidad, por lo que el pecho pierde firmeza. También el tejido mamario puede cambiar su composición pasando de ser más consistente, por contener más tejido glandular, a más blando cuando aumenta su parte adiposa o grasa.

Los datos indican que una de cada tres mujeres españolas no se siente a gusto con su pecho. La cirugía mamaria plantea diferentes tipos de intervención, ajustadas a las necesidades de cada paciente.

Mamoplastia de aumento o aumento de mamas

 La cirugía de aumento mamario es un procedimiento con el que se consigue mejorar el volumen o la forma del pecho,mediante la colocación de implantes. Es una técnica indicada para aquellas mujeres en las que el pecho no se ha desarrollado suficientemente y en las que la posición de la areola se encuentra dentro de lo considerado normal desde el punto de vista estético. También es una cirugía apropiada en mujeres que aprecian una disminución del volumen o un descenso leve de la posición del tejido mamario tras el embarazo o por disminución de peso. Con un aumento mamario no se busca elevar el pecho, aunque al incrementar el volumen, y en función de la técnica empleada en la colocación del implante, el pecho puede adoptar visualmente un aspecto más elevado. En este tipo de cirugía la cicatriz se limita a la incisión requerida para poder introducir el implante (unos 4 a 5 cm) en la zona del surco submamario, en el borde de la areola o a nivel de la axila, según la vía que se escoja.

Según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), es la intervención de Cirugía Estética con mayor demanda en nuestro país y supone un 28,2% del total de este tipo de procedimientos.

Mastopexia o Cirugía de Elevación Mamaria

Una piel con gran elasticidad, los embarazos o los cambios importantes de peso, son algunas de las causas por las que algunas mujeres presentan unas mamas de aspecto caído (ptosis mamaria) y con frecuencia desproporcionadamente envejecido en relación con el resto del cuerpo. En este caso, la mastopexia o cirugía de elevación mamaria, busca armonizar tanto el tamaño como la forma del pecho devolviéndolo a una posición adecuada. Puede estar indicado asociar un aumento mamario, en general de pequeño volumen, para lograr un resultado estético proporcionado y armónico. Las variantes técnicas de este tipo de cirugía mamaria son numerosas, según el grado de descenso de la areola, de las características de los tejidos o de la necesidad de colocar implantes mamarios. Las cicatrices pueden limitarse al borde de la areola por todo su perímetro o incluir además una cicatriz vertical desde el borde inferior de la areola hacia el surco submamario. En ocasiones es necesario resecar piel en la zona del surco submamario para lograr el resultado deseado. Este tipo de cicatrices en condiciones normales terminan por resultar poco visibles a largo plazo, siendo bien toleradas por las pacientes.

Este procedimiento también está indicado en casos de asimetría mamaria, que se puede padecer desde la adolescencia como consecuencia de alteraciones en el desarrollo – es el caso de las denominadas mamas tuberosas-, o en la edad adulta, -tras los embarazos o por tras una resección mamaria o mastectomía como consecuencia de un cáncer de mama-.

Reducción Mamaria

 Cuando la alteración de las mamas se debe a que el tamaño de las mismas se encuentra por encima de lo que se considera normal o saludable en una mujer -lo que se conoce por hipertrofia mamaria-, es posible disminuir el tamaño de los senos mediante la extirpación de grasa, tejido mamario y piel, mediante una cirugía de reducción mamaria. El resultado son unos senos más pequeños y ligeros, proporcionados con el resto del cuerpo de la paciente. Este tipo de cirugía se realiza en mujeres que presentan mamas completamente desarrolladas, pudiendo estar indicada ya en mujeres jóvenes cuando esta circunstancia les produce dolor o malestar físico o psicológico. De hecho, el dolor de espalda postural es la causa que está detrás de muchas de las intervenciones de reducción de mamas en España, una operación a la que se someten 1 de cada 20 españolas que recurren a la Cirugía Estética, según datos de la SECPRE. Los resultados son muy gratificantes para las pacientes ya desde los primeros días del postoperatorio al apreciarse una importante mejoría asociada a la disminución de peso y volumen de las mamas. Los efectos positivos desde el punto de vista psicológico de la mamoplastia de reducción también suponen uno de los principales motivos para decidirse a realizar la cirugía.

Hoy día las cirugías mamarias ofrecen un abanico de soluciones para las mujeres que por razones estéticas, médicas o psicológicas desean corregir la forma o volumen de su pecho, a través de procedimientos que son seguros para las pacientes y que proporcionan resultados altamente satisfactorios.

Cirugía de recambio de prótesis de mama

Cirugía de recambio de prótesis de mama 550 383 admin

La mayor parte de las pacientes que se operan de un aumento de mama no precisan recambiarlas en ningún momento a lo largo de su vida. No existe un tiempo concreto al cabo del cual sea necesario cambiar los implantes, pero sí existen motivos por los cuales puede ser necesario realizar una cirugía de sustitución.

 

¿Cuándo hay que realizar un recambio de prótesis de mama?

 Las causas que llevan a este tipo de intervención se relacionan más frecuentemente con cambios asociados al implante. Las más habituales son la contractura capsular y la rotura de implante.

– Contractura capsular:
el organismo siempre forma alrededor de la prótesis un tejido fibroso o cápsula. Si la cápsula es un poco más gruesa de lo habitual, suele ser bien tolerada por las pacientes, pudiendo apreciarse un leve aumento en la consistencia del pecho; si la cápsula es muy gruesa puede alterar la apariencia de la mama y llegar a ser molesto. En estos casos estaría indicada la eliminación de dicho tejido y la sustitución de los implantes.

– Rotura del implante: mucho menos frecuente, pero posible, es la pérdida de la integridad de la cubierta del implante. Según el tipo de contenido de la prótesis el diagnóstico de esta eventualidad es más o menos sencillo. Sin ser una urgencia médica, cualquier implante roto debe ser sustituido. La calidad del implante y el tipo de relleno son importantes a la hora de garantizar la seguridad del paciente.

Como ya indicamos al inicio, lo más frecuente es que un implante mamario no precise ser sustituido puesto que generalmente no presenta cambios con el paso del tiempo, pero una paciente puede plantearse sustituir sus prótesis por otras causas:

– Modificación en la forma del pecho por el paso de los años, los embarazos, y las variaciones de peso: Aunque estos cambios no se ven agravados por la presencia de implantes si éstos son de un tamaño adecuado, puede plantearse una reintervención para mejorar el aspecto del pecho y en la misma cirugía sustituir los implantes por otros de igual o distinto tamaño.

– Aumento del volumen previo: esta es la causa más frecuente de recambio protésico según algunos estudios, pero en nuestro medio, como única causa, es poco habitual.

La situación que menos se da es que una mujer que lleva implantes decida retirarlos sin sustituirlos por otros, sea por la razón que sea. A nuestro centro de Medicina Estética en Asturias llegan muchas mujeres con esta clase de dudas. Si tu también eres una de ellas, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo.

Guía práctica para recuperarse de un aumento de pecho

Guía práctica para recuperarse de un aumento de pecho 900 479 admin

Algunas de las preguntas más frecuentes de las pacientes que se someten a una intervención de cirugía estética en Asturias como el aumento de pecho se refieren al periodo de recuperación o postoperatorio; habitualmente hacen referencia a cuándo podrán retomar su actividad habitual, bien sea laboral o para la práctica de algún deporte.

Si bien la evolución puede variar en función de cada paciente, en líneas generales el postoperatorio de una mamoplastia de aumento es relativamente corto y sus molestias fácilmente tolerables.

Puede serle útil una serie de recomendaciones prácticas:

Primeras 48 horas tras la cirugía
La mayoría de las pacientes que se someten a una cirugía de aumento de pecho no necesitan permanecer ingresadas; esto puede variar en función de criterios médicos.

Los primeros días tras un procedimiento de aumento de mamas, las pacientes suelen notar sensación de presión en la zona o tirantez al realizar determinados movimientos. Aunque el umbral del dolor varía en cada persona, estas molestias pueden ser tratadas con calmantes de uso habitual. Es tarea de su cirujano indicarle qué analgésicos debe tomar si así lo necesita.

Las tareas de aseo personal pueden realizarse pero siempre sin mojar la zona operada.

Primera semana
Esta primera semana tras la operación se recomienda reposo relativo, sin realizar esfuerzos importantes. Si la actividad habitual no requiere realizar esfuerzos físicos, similares al trabajo en una oficina, las pacientes podrán reincorporarse a su actividad de entre 3 a 7 días tras la cirugía. Habitualmente se considera un plazo de unos 7 días para poder conducir. Si se requiere un esfuerzo físico mayor pueden precisarse entre diez a quince días.

Al cabo de una semana se retira el vendaje. A partir de ese momento la paciente deberá llevar un sujetador de tipo deportivo durante varias semanas tras la cirugía tanto durante el día como por la noche, quitándolo para la ducha.

15 días después
Generalmente los puntos se retiran de 12 a 15 días después de la operación, asegurándose así la completa cicatrización cutánea. Durante el período de maduración de la cicatriz hay que evitar la exposición solar, especialmente durante los primeros 6 a 8 meses para reducir el riesgo de pigmentación de la misma.

En las sucesivas revisiones se valoran, entre otras cuestiones, la evolución de las cicatrices, indicándose si su médico lo considera necesario, determinados tratamientos (como la utilización de parches) que pueden ayudar en el proceso de cicatrización.

De 3 a 4 semanas después
En condiciones normales es aconsejable esperar de tres a cuatro semanas para realizar una actividad física intensa o practicar algún tipo de deporte para el que sea necesario la movilidad de brazos y pectorales.

Quienes practican deportes de impacto contra el suelo, como running, aerobic o tenis, deben reforzar la sujeción del pecho con un sujetador deportivo apropiado.

Es habitual que a lo largo de varias semanas, mientras se completa el período de cicatrización y hasta la resolución de la inflamación, las pacientes sufran alguna molestia de forma puntual como escozor o sensación de pinchazo. Esta circunstancia habitualmente no requiere tratamiento específico y desaparece por sí solo. También hay pacientes que notan distintos grados de alteración en la sensibilidad de las mamas, bien sea disminución o aumento, siendo una situación que se va normalizando con el paso del tiempo.

A partir del primer año
Las revisiones de control tras un aumento de pecho tienen por objeto valorar si el proceso postoperatorio cursa con normalidad. Una vez que el cirujano considera que ha finalizado el período inicial de revisiones la paciente es dada de alta. Debe de tenerse en cuenta que las pacientes deberán ponerse en contacto con su cirujano si perciben algún cambio significativo. El hecho de llevar prótesis mamarias implica que puede estar indicado realizar controles de dichos implantes en cualquier momento si se presentan alteraciones y siempre bajo indicación médica.

La aceptación y adaptación a los cambios derivados de la operación de un aumento de mama es rápida y gratificante para las pacientes.

Si necesitas más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

CIRUGÍA ESTÉTICA EN ASTURIAS

Qué tipo de implante elegir para obtener un resultado natural en un aumento de pecho

Qué tipo de implante elegir para obtener un resultado natural en un aumento de pecho 900 507 admin

La cirugía de aumento mamario es una de las intervenciones más demandadas de cirugía estética en Asturias. La mayoría de mujeres que deciden aumentarse el pecho optan por la implantación de prótesis mamarias siendo el tipo de implante que se va a utilizar, una de las primeras cuestiones que se plantean en consulta.

Existen muchos tipos de implantes que pueden emplearse en una mamoplastia de aumento. Todos los implantes autorizados han pasado por estrictos estudios clínicos que garantizan su seguridad para cumplir con el fin para el que han sido diseñados.

Actualmente los implantes con cubierta exterior de silicona son los más utilizados en este tipo de procedimiento, si bien existen diferentes modelos que varían en función de la forma, el material de relleno o el tipo de superficie.

Atendiendo a su forma, los implantes mamarios pueden ser redondos o anatómicos (en forma de “lágrima” por presentar mayor volumen en la parte inferior); estos últimos se destinan habitualmente para cirugías de reconstrucción mamaria, tras intervenciones de cáncer de mama.

Ambos tipos de prótesis presentan una cara posterior algo más plana pudiendo encontrarse distintas “alturas” o espesores, lo que se denomina proyección.

 Según el material de relleno que contengan, los implantes de pecho pueden dividirse en implantes salinos o implantes de silicona.

Los implantes salinos contienen suero fisiológico. Esto permite introducirlos previamente en el pecho para ser rellenados posteriormente con la solución salina hasta alcanzar el tamaño deseado.

La ventaja de utilizar esta técnica es que la incisión por la cual se introduce la prótesis es relativamente menor. En caso de rotura del implante o fuga en la válvula de llenado, se produciría un cambio notorio en la forma y tamaño del pecho, siendo necesario su inmediato reemplazo. La solución salina es inofensiva para el organismo, por lo que, de darse esta circunstancia, se absorbe por lo tejidos sin riesgo ninguno para la salud del paciente.

Los implantes de silicona contienen gel cohesivo de silicona, un material que por su consistencia dificulta que se pueda filtrar ante una posible ruptura; proporcionando, a su vez, un resultado muy natural al tacto.

Según su cobertura externa, los implantes de silicona pueden tener superficie lisa o texturizada (rugosa). La mayoría de las prótesis mamarias implantadas en EEUU y Canadá son de superficie lisa, mientras que en Europa los cirujanos suelen optar por las de superficie rugosa. Cada una de ellas tiene diferentes tipos de ventajas e inconvenientes.

La elección de los implantes suele ser decisión del cirujano, teniendo en cuenta las características y objetivos de la paciente.

En el resultado final de una cirugía de aumento de pecho es importante el implante seleccionado, pero es mucho más determinante la técnica quirúrgica que emplea el cirujano a la hora de colocarlo, pudiendo variar de forma significativa de una paciente a otra.

Cirugía Estética en Asturias

Implantes de mama y detección de cáncer

Implantes de mama y detección de cáncer 625 416 admin

Una de las principales preocupaciones que nos llegan por parte de las mujeres cuyo deseo es aumentar el volumen de su pecho en nuestro centro de medicina estética en Asturias , es la relación entre los implantes mamarios y el cáncer de mama. Está demostrado en múltiples estudios y desde hace muchos años que las prótesis mamarias no aumentan el riesgo de cáncer de mama. Otra cuestión que concierne a las pacientes portadoras de implantes mamarios, y que abordamos en este post, es si éstos pueden interferir en la detección precoz del cáncer de pecho.

La relación entre el diagnóstico del cáncer de pecho y los implantes mamarios ha sido desde hace tiempo objeto de diferentes estudios de investigación en el campo de la Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Y esto es así, entre otras cuestiones, porque las técnicas de diagnóstico por imagen han ido evolucionando con el paso de los años.

La prestigiosa revista Plastic and Reconstructive Surgery, de la American Society of Plastic Surgeon ha publicado recientemente el artículo “Breast Cancer Following Augmentation Mammaplasty: A Case-control Study”. El objetivo de esta investigación era determinar si la mamoplastia de aumento, el tipo de implante y la ubicación del mismo afectan a la detección, el estadio y el tratamiento del cáncer de mama.

Para ello se basó en el estudio de pacientes con aumento de senos previo sometidas a tratamiento de cáncer de mama entre los años 2000 y 2013. Sobre una muestra de 350 mujeres con y sin implantes de pecho, la investigación reveló las siguientes conclusiones:
Mediante una mamografía las mujeres portadoras de implantes pueden presentar una mayor dificultad en la detección precoz de tumores con respecto a las mujeres sin implantes. Esto es debido a que los implantes dificultan la visión óptima del tejido mamario con esta técnica.

Esta circunstancia de dificultad diagnóstica es menos frecuente en la actualidad, ya que los aparatos de mamografía actuales son cada vez más sensibles a la hora de detectar tumoraciones de pequeño tamaño. El empleo de otras pruebas, como una ecografía o una resonancia magnética, que se emplean también de manera habitual en casos de sospecha de cáncer de mama en mujeres sin implantes, son procedimientos que permiten orientar el diagnóstico.

-Es precisamente el temor de las pacientes con prótesis a que haya algún problema con los implantes lo que hace que las mujeres portadoras de implantes se sometan a revisiones con mayor frecuencia que las que no llevan implantes, lo que en la práctica conduce a un diagnóstico precoz.
– Otra conclusión destacable del estudio es que la autoexploración en mujeres portadoras de implantes permite detectar cualquier anomalía antes que en aquellas que no los llevan.
Ni el tipo de relleno del implante (suero o silicona) ni la ubicación anatómica (subglandular o submuscular) afectaron el método de diagnóstico, estadio de la enfermedad o su tratamiento.
Es una situación frecuente, y cada vez más, que un especialista en radiología tenga que valorar pacientes operadas de aumento de mamas, no debiendo de causar sorpresa a cualquier especialista con experiencia. Sin embargo, todas las mujeres portadoras de implantes de pecho deben advertirlo antes de realizar una mamografía, de forma que se adapte el estudio de diagnóstico precoz a dicha circunstancia.

MEDICINA ESTÉTICA EN ASTURIAS

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