Cirugía Estética

Cirugía estética mamaria y efectos psicológicos

Cirugía estética mamaria y efectos psicológicos

Cirugía estética mamaria y efectos psicológicos 768 512 Prisma

Para muchas mujeres el pecho es un elemento importante de su identidad personal. Las alteraciones en el tamaño, forma, posición o volumen de las mamas constituyen un problema estético y psicológico que puede llegar a condicionar la vida de una mujer.

Cuando se deben a causas congénitas, las alteraciones en la mama suelen identificarse tras la pubertad una vez completado el desarrollo. Con frecuencia derivan en problemas físicos y psicológicos en las jóvenes.

Cirugía mamaria: efectos psicológicos

Como ya expusimos en un post anterior, la cirugía mamaria plantea soluciones para la corrección de anomalías en el desarrollo de las mamas, con resultados altamente satisfactorios.

Un nuevo estudio demuestra los beneficios psicosociales de la Cirugía Estética en este grupo de pacientes.

Estudio sobre los efectos de la cirugía de corrección de la asimetría mamaria congénita en mujeres jóvenes

La revista Plastic and Reconstructive Surgery de American Society of Plastic Surgeon ha publicado un estudio reciente sobre los Efectos de la cirugía de corrección de la asimetría mamaria congénita en mujeres jóvenes.

La investigación analizó desde 2008 a 2018 el comportamiento de 45 mujeres jóvenes con asimetría mamaria congénita frente a101 mujeres de la misma edad sin esta anomalía. El fin era evaluar la calidad de vida de las primeras, tras la intervención quirúrgica. Te contamos los resultados:

Antes de la cirugía

Se observaron diferencias significativas entre ambos grupos en los tres parámetros estudiados: autoestima, función social y salud emocional.

6 meses después de la cirugía

Los parámetros de calidad de vida de ambos grupos se igualaron.

10 años después

Los beneficios psicológicos y sociales de la cirugía se mantuvieron estables diez años después, momento en que finalizó el seguimiento del estudio.

Conclusiones

Este informe subraya que el tratamiento quirúrgico de la asimetría mamaria en mujeres jóvenes aporta mejoras significativas y sostenidas en su calidad de vida psicosocial. Hasta el punto de situarse al mismo nivel que el resto de las mujeres.

También sugiere que los cambios experimentados en algunas de las pacientes tras el postoperatorio, sirvieron de estímulo para la práctica de ejercicio regular y modificar su conducta alimentaria.

Esto hace pensar en el impacto positivo que la cirugía estética puede proporcionar a las mujeres. Independientemente de su edad, con asimetría mamaria u otra malformación, congénita o adquirida.

En general, los pacientes que se plantean una intervención de estética soportan una gran carga psicosocial. Y en ocasiones, mayor al deterioro de la funcionalidad o visibilidad de su afección.

El presente estudio se suma a una creciente literatura científica que incide en el enorme valor de estos procedimientos quirúrgicos para los pacientes que se someten a ellos.

Ponte en contacto con nuestro centro de medicina estética en Asturias si necesitas más información sobre algún tipo de intervención. Nuestro equipo de profesionales estará encantado de atender y resolver cualquiera de tus dudas. Llámanos al 985 220 244.

Cirugía estética: ¿es adecuada para mí?

Cirugía estética: ¿es adecuada para mí?

Cirugía estética: ¿es adecuada para mí? 768 509 Prisma

Cuando no se está a gusto con algún aspecto de nuestro cuerpo muchas personas consideran la posibilidad de corregirlo o mejorarlo mediante cirugía estética.

La mayoría de las personas con buen estado de salud son aptas para una intervención de cirugía estética. Pese a todo, existen factores que pueden condicionar este tipo de procedimientos.

¿Es adecuada la cirugía estética para mi? ¿Qué puedo esperar de ella?

El primer paso para saber si una operación de cirugía estética puede sernos útil es acudir a un especialista que estudie nuestro caso concreto. Como explicamos en un post anterior, en la primera consulta con el cirujano el paciente explica qué aspecto le gustaría corregir, así como las expectativas que tiene respecto al resultado esperado.

En cirugía estética, las “expectativas reales” se consideran un criterio para que cirujano y paciente valoren de forma conjunta los resultados previsibles de cada intervención, por encima de factores económicos o deseos estéticos personales.

¿Soy un buen candidato para una cirugía estética?

Desde nuestra experiencia pueden considerarse dos categorías de pacientes. Aquellos con una imagen positiva de sí mismos pero que presentan una determinada característica física que desearían mejorar o cambiar. Después de la cirugía, este tipo de pacientes se sentirán satisfechos con el resultado y seguirán manteniendo una imagen positiva de sí mismos. En una segunda categoría se incluyen aquellos pacientes con un defecto físico o estético que ha ido empeorando la imagen que tienen de sí mismos. Tras la cirugía precisarán un tiempo de ajuste e irán reforzando su autoestima progresivamente.

¿Es la cirugía la solución definitiva a un problema estético?

La cirugía estética no tiene como objetivo corregir únicamente la apariencia física del paciente, sino mejorar también su calidad de vida. Debemos insistir en que para que la cirugía tenga el efecto deseado sobre la autoestima del paciente, las expectativas deben ser realistas.

Los casos de candidatos que plantean someterse a una intervención basándose en motivaciones erróneas y expectativas poco realistas son excepcionales, pero existen.
Es parte de la ética profesional asesorar y reconducir las demandas de los pacientes cuando estas obedecen a modas, tendencias pasajeras o distorsiones de su propia imagen que no se ajustan a la realidad.

Si quiere saber si la cirugía estética es adecuada para usted, acuda a un especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. En Clínica Fernández contamos con un equipo de profesionales en cirugía estética en Asturias con una larga trayectoria. Solicite ya su cita en el 985 220 244.

Cirugía estética y autoestima

Cirugía estética y autoestima

Cirugía estética y autoestima 1000 668 admin

La cirugía estética no tiene como objetivo corregir únicamente la apariencia física del paciente sino mejorar también su calidad de vida. Los resultados de las intervenciones de carácter estético tienen gran relevancia en la autoestima del paciente, al mejorar la percepción que tiene de sí mismo. Existen numerosos estudios científicos que evidencian la vinculación de la cirugía estética y la autoestima. Queremos compartir con vosotros el estudio del doctor Margraf, psicólogo y profesor en la universidad de Bochum en Alemania. Este trabajo supone una de las investigaciones más relevantes dentro de este ámbito por su actualidad y amplio número de participantes.

¿La cirugía plástica puede aumentar la autoestima?

El doctor Jürgen Margraf, en colaboración con la Universidad de Basilea, realizó un estudio sobre cirugía estética y autoestima en una muestra de 550 pacientes. El amplio número de participantes ofrece una visión global de la satisfacción que éstos alcanzan tras haberse sometido a alguna intervención de cirugía estética.

La investigación tenía como objetivos comprobar si los pacientes que se sometían a una cirugía estética presentaban características psicológicas diferentes respecto al resto de la población. Qué objetivos se marcaban estos paciente antes de la cirugía y si llegaban a alcanzarlos finalmente. Se eligió una muestra de 554 pacientes con edades entre los 18 y los 65 años y se comparó con dos grupos más: uno de 264 personas que habían expresado previamente su deseo de someterse a una intervención estética pero que finalmente habían decidido no hacerlo, y otro grupo de aproximadamente 1000 personas que nunca había sentido interés por este tipo de intervenciones.

En primer lugar cabe destacar que el equipo de investigadores no observó diferencias significativas entre los tres grupos en cuestión de variables psicológicas como la salud mental, la satisfacción general o la depresión.

Los sujetos debían expresar cinco deseos o expectativas antes de la operación. En su mayoría se correspondían con deseos como “sentirse mejor” o “mejorar la confianza en uno mismo”. A continuación debían determinar en una escala de 0 a 100 el grado en que la cirugía cumplió sus expectativas; y también hubo preguntas sobre su bienestar, actitud y calidad de vida. Todos los participantes fueron entrevistados antes de la operación y 3, 6 y 12 meses después de la misma.

¿Ayuda la cirugía estética a sentirse mejor?

Una de las preguntas que se pidió a todos los grupos fue una valoración de su nivel de atractivo respecto al resto de la población. La mayoría de los participantes se consideraban más atractivos que la media. Sin embargo, entre el grupo de sujetos que deseaban someterse a cirugía plástica se observó que la percepción de la parte del cuerpo que deseaban operar era menos atractiva que la del resto de su cuerpo. También se observó que, tras la operación, esta percepción mejoraba hasta encontrarse a la misma altura que la valoración general. Margraf concluía que los pacientes operados se sentían tan atractivos como el resto de la población. Esto se debe a que una vez se eliminado el problema en la zona afectada, sus niveles de autoestima y satisfacción aumentaban.

Como mencionábamos, no sólo se evaluó a los pacientes antes de ser operados, sino también a los tres, seis y doce meses después de la operación. Los resultados muestran que el incremento de la satisfacción de los pacientes se mantuvo estable durante el período de seguimiento de 12 meses. Margraf considera relevante este resultado ya que es inusual que la satisfacción se incremente durante tanto tiempo seguido.

Teoría sobre la satisfacción duradera

Para comprender el motivo por el que los pacientes continuaban sintiendo la misma satisfacción tras un año el equipo de investigadores realizó entrevistas individuales. Con los datos obtenidos de estas entrevistas Margraf y su equipo elaboraron una teoría sobre la satisfacción duradera. Las personas que se someten a cirugía estética tienen la percepción subjetiva de una carencia claramente limitada, sintiéndose mucho mejor cuando ésta es subsanada. Además, debe tenerse en cuenta que las expectativas poco realistas de los resultados de la intervención son muy poco frecuentes. En dicho estudio sólo un 12% de los sujetos expresó metas poco realistas como “Todos mis problemas se solucionarán con la cirugía”.

Precisamente en el planteamiento de unas metas realistas podría estar una de las razones para la satisfacción a largo plazo: los pacientes obtienen lo que esperan de estas intervenciones. También debemos recordar que antes de tomar la decisión de someterse a una intervención estética generalmente el paciente ha sufrido durante un largo periodo de tiempo la percepción subjetiva de su “defecto”, lo que incrementaría enormemente el alivio tras la operación.

Detrás de cada intervención estética existe una búsqueda de aceptación por parte del paciente, tanto de sí mismo como por parte del grupo al que pertenece. Debemos recordar, eso sí, que para que la cirugía tenga el efecto deseado sobre la autoestima del paciente las expectativas deben ser realistas.

Si quieres pedir cita con nuestro equipo de cirugía estética en Asturias o tienes alguna duda sobre algún tratamiento, puedes consultar con nuestros expertos a través del formulario de contacto de nuestra página web. O en el teléfono 985 220 244, o a través de nuestras redes sociales.

Qué es la otoplastia

Qué es la otoplastia

Qué es la otoplastia 1000 668 admin

Las orejas de asa o de soplillo son una malformación muy frecuente. Esta denominación hace referencia a una anomalía en la que las orejas se encuentran excesivamente proyectadas hacia afuera, confiriéndoles un aspecto prominente dentro de la fisonomía facial.

Las consecuencias de este defecto no son sólo estéticas; especialmente durante la infancia o la adolescencia. Puede ser el origen de dificultades para las relaciones sociales tanto en el entorno escolar como fuera de él, y en casos más extremos, de trastornos psicológicos.

Otoplastia. La cirugía de las orejas

La otoplastia es una de las intervenciones más habituales hoy en día. Su objetivo es corregir la posición del pabellón auricular aproximándolo al cráneo, mediante la reducción del ángulo que forma con la cabeza. Este procedimiento quirúrgico debe realizarse cuando el cartílago ya se ha desarrollado por completo, es decir, a partir de los 6 ó 7 años. Muchos de los pacientes que se someten a esta cirugía son menores con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, aunque es relativamente frecuente realizarla en pacientes adultos.

Si el paciente es menor de edad se recomienda a los padres observar la actitud del niño respecto a esta malformación, no debiendo insistir en realizar la intervención mientras éste no manifieste incomodidad o malestar con la situación: los niños conscientes de esta anomalía y que quieren operarse se muestran más colaboradores durante la intervención y aprecian más el resultado.

Aunque en algunos pacientes la deformidad sólo se da en una de las orejas, suelen intervenirse las dos para conseguir un resultado simétrico. Las alteraciones en las que se precisa reducir el tamaño de la oreja son menos frecuentes; existen técnicas que permiten tratar esta circunstancia.

Duración de la intervención

intervencion-otoplastiaLa otoplastia suele durar en torno a hora y media aproximadamente. Existen diferentes técnicas para llevar a cabo esta cirugía, aunque la técnica a emplear la decidirá el cirujano en función del problema concreto del paciente. La más frecuente consiste en dar unos puntos internos en la parte posterior del cartílago auricular, permitiendo plegar la oreja. El número y la localización de los puntos varían en función del caso. Este tipo de sutura interna no se reabsorbe por lo que la oreja nunca volverá a la posición inicial. Se trata por tanto de una intervención de resultados permanentes, que resulta muy satisfactoria para los pacientes.

Los puntos externos sí son reabsorbibles, por lo que no es necesario retirarlos. Tras la intervención se coloca un vendaje acolchado alrededor de la cabeza en forma de turbante o diadema. El objetivo de este vendaje es proteger las orejas durante los tres o cuatro primeros días tras la intervención, al final de los cuales se retira. Las cicatrices que resultan de la operación quedan perfectamente disimuladas detrás de la oreja.

¿Dónde se realiza?

La otoplastia, como cualquier intervención quirúrgica, debe ser realizada en un quirófano. Dependiendo del tipo de anestesia la operación se realizará en régimen ambulatorio o se dará el alta al día siguiente de la cirugía. En la mayor parte de los casos se emplea anestesia local por lo que no se requiere ingreso. En niños de corta edad suele ser necesario el uso de anestesia general, si bien hay casos en lo que pueden tolerar bien la aplicación de la anestesia local. De la misma manera hay padres que consideran que la anomalía no supone un trastorno importante para su hijo y deciden aplazar la intervención unos años para evitar que sean sometidos a una anestesia general, realizándola posteriormente mediante procedimientos anestésicos menos invasivos.

No se trata de una cirugía dolorosa; si los pacientes refieren dolor en las primeras horas tras la cirugía se debe de pautar la analgesia necesaria para evitarlo. Las primeras semanas tras la intervención el paciente puede referir una mayor sensibilidad al contacto o a la presión pero habitualmente no precisan ningún tipo de analgésico.

Durante el primer mes el paciente debe evitar cualquier actividad física en la que las orejas puedan doblarse. Pueden reincorporarse a sus actividades habituales aproximadamente a los 5 ó 7 días de la intervención (5 en el caso de los adultos y 7 en el caso de los niños). Siempre manteniendo la precaución respecto a las actividades físicas.

¿Existen complicaciones tras la intervención?

Las complicaciones en esta intervención son infrecuentes y escasas. Entre las complicaciones descritas se encuentran la posibilidad de desarrollar un hematoma, que puede reabsorberse por sí mismo o precisar drenaje, y de forma excepcional la infección del cartílago, que sería tratada con antibióticos.

Si deseas saber más sobre esta intervención o quieres consultar tu caso con nuestro equipo no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del teléfono 985 220 244, el formulario de contacto de nuestra página web o nuestras redes sociales. En Clínica Fernández somos tus especialistas en cirugía estética y ácido hialurónico en Asturias.

Abdominoplastia para un vientre perfecto

Abdominoplastia para un vientre perfecto

Abdominoplastia para un vientre perfecto 1000 668 admin

Los cambios importantes de peso, la distensión de la musculatura abdominal tras el embarazo, o algunas alteraciones hormonales pueden alterar la forma normal del abdomen. Esta forma varía según el paciente, ya que viene determinada por las características de la piel, el tejido subcutáneo y la capa muscular abdominal. El objetivo de la abdominoplastia es conseguir un abdomen más firme y plano, así como una cintura más estrecha.

¿Qué es la abdominoplastia?

Esta intervención consiste en la resección del exceso de piel y grasa, fortaleciendo si es necesario los músculos de la pared abdominal.
La abdominoplastia es una intervención muy recomendable para pacientes que tengan exceso de piel y grasa en la zona abdominal. También está especialmente indicada para mujeres que han pasado por varios partos, o han tenido partos múltiples, y cuyos músculos abdominales no han recuperado el tono original. Debemos recordar, sin embargo, que esta intervención no debe ser utilizada como método para perder peso. De hecho, los pacientes obesos deben posponer la cirugía hasta estar cerca de su peso ideal.

Preoperatorio

En las consultas previas a la intervención el cirujano evaluará el estado de salud del paciente, así como la acumulación de grasa y el tono de piel de la zona abdominal. La exploración es particularmente importante para valorar el estado de la musculatura abdominal y descartar la presencia de hernias. En función de sus necesidades concretas el cirujano decidirá la técnica a emplear, y explicará al paciente sus riesgos y limitaciones. Por ejemplo, en el caso de los pacientes con exceso de piel y grasa localizadas sobre todo en la región por debajo del ombligo, puede ser suficiente con una mini-abdominoplastia. Generalmente se emplea anestesia general o epidural, aunque en la mini-abdominoplastia puede emplearse anestesia local más sedación.

Intervención

La duración de la abdominoplastia suele ser de entre 2 y 4 horas. La intervención se lleva a cabo a través de una incisión realizada por encima del pubis que se prolonga lateralmente. Su longitud dependerá de la técnica que se emplee. Puede ser necesario tensar y unir los músculos en la línea media, para conseguir una pared abdominal más firme y una cintura más estrecha. Posteriormente se desliza la piel en dirección al pubis, y se extirpa el tejido sobrante. El ombligo se deja unido a la pared abdominal en su posición original, por lo que se debe de reubicar posteriormente en la piel que se deslizó sobre el mismo. Ese paso no es necesario en el caso de la mini-abdominoplastia.

Finalmente se realizan las suturas, y se coloca un vendaje tipo faja y un drenaje para eliminar el exceso de fluidos que se pueda acumular en esta zona. El drenaje se retirará a las 24 a 36 horas después de la intervención.

Postoperatorio

La estancia del paciente en la clínica variará pero los ingresos suelen ser de 24 a 36 horas. Las molestias referidas suelen ser sensación de tirantez en la zona intervenida, aunque se controlan perfectamente con la medicación recetada por el cirujano. La faja que sujeta el abdomen tras la intervención se retirará al cabo de una semana, en la que se recomienda reposo relativo. Durante la segunda semana será posible retirar la faja para llevar a cabo el aseo personal.

Los puntos se retirarán a las dos semanas de la intervención. En circunstancias normales el paciente puede reincorporarse a su actividad habitual al cabo de dos semanas, y comenzar a realizar ejercicio físico, de manera gradual, un mes después de la operación. Es recomendable comenzar a caminar lo antes posible.

La presencia de complicaciones es infrecuente, sin embargo algunos de los posibles riesgos son la aparición de seromas (acúmulos de líquido entre la piel y la pared abdominal), las modificaciones temporales de la sensibilidad cutánea o la presencia de dolores o molestias durante un tiempo mayor del habitual. Debe tenerse en cuenta que los pacientes fumadores tienen más riesgos que los pacientes no fumadores, ya que el tabaco retrasa la cicatrización. Por este motivo se recomienda no fumar al menos durante los quince días anteriores y posteriores a la intervención.

Aunque la longitud de la cicatriz varía en función de la técnica empleada, la calidad de cicatrización de esta zona es buena por norma general. La localización de la incisión en la parte baja del abdomen hace que la cicatriz sea muy poco visible, pudiendo ocultarse fácilmente con un bikini.

Resultados

Esta intervención, ya sea una abdominoplastia completa o una mini-abdominoplastia, ofrece unos resultados altamente satisfactorios. Tanto desde el punto de vista estético, al conseguir una silueta rejuvenecida, como desde el punto de vista funcional, al recuperar la firmeza de la pared abdominal, los resultados obtenidos son excelentes. Además, pueden considerarse definitivos siempre y cuando se acompañe de una dieta equilibrada y la práctica regular de ejercicio. En la página web de Clínica Fernández puedes consultar nuestra galería de imágenes con el antes y después de varios de nuestros pacientes. Si necesitas más información, no dudes en ponerte en contacto con nuestro centro de clínica estética en Asturias.

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