Minilifting facial indicaciones técnicas y resultados

En cirugía estética aparecen periódicamente términos que rápidamente adquieren popularidad. Uno de ellos es el “minilifting”. El nombre resulta atractivo: transmite la idea de una intervención más pequeña, con cicatrices menores, una recuperación más rápida y, aparentemente, resultados similares a los de un lifting convencional.

Sin embargo, detrás de esta denominación se incluyen procedimientos muy diferentes. Para comprender qué puede aportar un minilifting es importante conocer qué técnicas engloba, cuáles son sus indicaciones y, sobre todo, cuáles son sus limitaciones.

Diferentes técnicas de rejuvenecimiento facial

A diferencia de otras intervenciones de cirugía plástica, el término minilifting no hace referencia de forma precisa a una única técnica quirúrgica.

En la literatura científica se han descrito numerosas variantes del lifting facial: diferentes extensiones de las incisiones, distintos planos de disección y múltiples formas de tratar los tejidos más profundos, habitualmente denominados SMAS (sistema músculo-aponeurótico superficial).

Bajo la denominación minilifting pueden encontrarse, por tanto, procedimientos diferentes.

En ocasiones se utiliza para referirse a una intervención con una disección limitada. En otras, a un lifting dirigido fundamentalmente al tercio inferior de la cara. Y con frecuencia se relaciona con las técnicas conocidas como lifting de cicatriz corta o short-scar facelift.

Por ello, más allá del nombre utilizado, resulta importante conocer qué estructuras se tratan y cómo se realiza realmente la intervención.

El lifting de cicatriz corta

Las técnicas conocidas como short-scar facelift están ampliamente descritas en la literatura científica.

Su característica fundamental es que utilizan una incisión más corta que la empleada en determinados liftings clásicos, habitualmente reduciendo o evitando parte de la cicatriz retroauricular [1,2].

Pero una cicatriz más corta no significa necesariamente una cirugía superficial.

A través de una incisión relativamente limitada pueden realizarse diferentes procedimientos sobre los planos profundos de la cara [3].

Por tanto, la longitud de la cicatriz no determina por sí sola la profundidad ni la magnitud de un lifting facial.

Esta distinción es importante porque dos procedimientos denominados de manera similar pueden implicar intervenciones quirúrgicas muy diferentes.

Tuve la oportunidad de formarme en Nueva York en 2013 con el Dr. Daniel Baker, autor de referencia en el lifting de cicatriz corta, y esa experiencia refuerza una idea: la longitud de la cicatriz importa menos que entender qué se hace por debajo.

Una cirugía adaptada a cada paciente

No todos los pacientes presentan el mismo grado ni el mismo patrón de envejecimiento facial.

Un paciente con una discreta pérdida de definición mandibular no presenta las mismas necesidades que otro con una laxitud importante de los tejidos, bandas cervicales, descenso de los compartimentos grasos y pérdida marcada del contorno del cuello.

Existen pacientes relativamente jóvenes, con una laxitud limitada y un envejecimiento predominantemente localizado en el tercio inferior de la cara, en los que una técnica menos extensa o una incisión más corta puede proporcionar un buen resultado.

La clave está en seleccionar correctamente al paciente y adaptar la extensión de la intervención a los cambios anatómicos que presenta.

En la consulta es frecuente que el paciente llegue pidiendo un lifting de una zona concreta de la cara, por ejemplo solo del óvalo o solo del cuello. Tras la exploración, a veces lo que realmente necesita es otra cosa: tratar otro tercio de la cara, ampliar la extensión o combinar procedimientos. Cuando el plan se ajusta a lo que la anatomía de ese rostro requiere, y no a la petición inicial, los pacientes suelen sorprenderse, porque el resultado va más allá de lo que esperaban.

El razonamiento quirúrgico debería partir siempre del análisis de qué estructuras han envejecido, cuáles se han desplazado y qué necesitamos corregir. A partir de ahí se determina la técnica y la extensión de la cirugía más apropiadas.

El envejecimiento facial ocurre en diferentes planos

El envejecimiento facial no consiste simplemente en que “sobra piel”.

Con los años se producen modificaciones en diferentes niveles: cambios en la calidad y elasticidad cutáneas, redistribución y descenso de los compartimentos grasos, modificaciones de los ligamentos de retención y cambios en estructuras profundas [4].

Por este motivo, estirar únicamente la piel tiene unas posibilidades limitadas.

La cirugía moderna del rejuvenecimiento facial intenta actuar sobre aquellas estructuras responsables del envejecimiento y reposicionarlas de una forma anatómicamente adecuada, evitando depender exclusivamente de la tensión cutánea.

De ahí han surgido diferentes técnicas de tratamiento de los planos más profundos, entre ellos el deep-plane facelift o estiramiento facial en plano profundo. Aunque en ocasiones se hace referencia a este tipo de cirugía como algo novedoso, fue descrita inicialmente por Skoog en 1974 [5], y años después Hamra desarrolló el concepto de deep-plane facelift [6].

La importancia de las incisiones

Reducir la longitud de una cicatriz puede ser deseable siempre que no comprometa el resultado.

Las cicatrices de un lifting correctamente diseñado se sitúan estratégicamente alrededor de la oreja y dentro o junto a la línea del cabello para intentar hacerlas lo menos perceptibles posible.

En determinados pacientes es perfectamente posible reducir su extensión.

Sin embargo, una incisión debe permitir al cirujano acceder correctamente a las estructuras que necesita tratar, reposicionar los tejidos sin una tensión excesiva sobre la piel y distribuir adecuadamente esa tensión.

Por ello, el objetivo no debería ser simplemente conseguir la cicatriz más corta posible, sino utilizar la menor incisión que permita realizar correctamente la cirugía que cada paciente necesita.

El tratamiento del cuello

El cuello es uno de los elementos que determinan la extensión de un lifting.

Cuando el problema se limita principalmente a una discreta pérdida del contorno mandibular, una intervención menos extensa puede ser suficiente.

Sin embargo, cuando existen bandas platismales, laxitud importante del cuello, depósitos grasos profundos o una pérdida marcada del ángulo cervicomandibular, puede ser necesario ampliar el tratamiento.

Las bandas platismales son esas «cuerdas» verticales que se marcan en la parte delantera del cuello. No son piel sobrante ni grasa: son los bordes de un músculo, el platisma, que con la edad se separan y se hacen más visibles.

En estos casos, limitar excesivamente la extensión de la cirugía puede dificultar una corrección adecuada de algunas de estas alteraciones [7].

Por eso, en rejuvenecimiento facial una cirugía menos extensa no es necesariamente mejor, del mismo modo que una intervención más extensa tampoco lo es por definición.

La intervención adecuada es aquella que permite corregir de forma proporcionada los cambios anatómicos presentes en cada paciente.

Más allá del nombre de la técnica

Cuando un paciente valora un lifting facial, probablemente resulte más útil conocer algunos aspectos concretos de la intervención que centrarse exclusivamente en la denominación utilizada.

Entre otras cuestiones, es importante saber qué zonas de la cara y el cuello se van a tratar, qué plano de disección se utilizará, cómo se reposicionarán los tejidos profundos, qué tratamiento recibirá el cuello y qué extensión tendrán las incisiones.

Estas características describen mucho mejor una intervención y permiten comprender por qué procedimientos que aparentemente reciben nombres similares pueden ser quirúrgicamente diferentes.

Minilifting indicaciones y limitaciones

El término minilifting se utiliza en la práctica para describir diferentes procedimientos de rejuvenecimiento facial de extensión limitada, muchos de ellos relacionados con las técnicas de lifting de cicatriz corta.

Esto no disminuye su utilidad. En el paciente adecuado, una intervención limitada puede proporcionar buenos resultados con una extensión quirúrgica menor.

Lo importante es establecer correctamente sus indicaciones.

Cuando el envejecimiento es limitado y afecta predominantemente al tercio inferior de la cara, una técnica de menor extensión puede ser suficiente. Cuando los cambios son más importantes o afectan también al cuello y a estructuras profundas, puede ser necesario recurrir a procedimientos más amplios.

La técnica adecuada para cada rostro

En cirugía de rejuvenecimiento facial, el objetivo no debería ser realizar la intervención más pequeña posible ni la más extensa.

Debe ser realizar la intervención adecuada.

En algunos pacientes será suficiente una cirugía limitada y una cicatriz corta. En otros será necesario tratar de manera más amplia la cara y el cuello para obtener un resultado natural, equilibrado y duradero.

Por eso, más que centrarnos en la denominación de una técnica, debemos analizar qué cambios presenta cada rostro y qué procedimiento permite corregirlos de la manera más adecuada.

Lo importante no es el nombre de la técnica. Lo importante es elegir la técnica adecuada para cada paciente y conseguir el mejor resultado posible.

Bibliografía

  1. Baker DC. Minimal incision rhytidectomy (short scar face lift) with lateral SMASectomy: evolution and application. Aesthet Surg J. 2001;21(1):14-26.
  2. Tonnard P, Verpaele A, Monstrey S, et al. Minimal access cranial suspension lift: a modified S-lift. Plast Reconstr Surg. 2002;109(6):2074-2086.
  3. Baker DC. Lateral SMASectomy, plication and short scar facelifts: indications and techniques. Clin Plast Surg. 2008;35(4):533-550.
  4. Rohrich RJ, Pessa JE. The fat compartments of the face: anatomy and clinical implications for cosmetic surgery. Plast Reconstr Surg. 2007;119(7):2219-2227.
  5. Skoog T. Plastic Surgery: New Methods and Refinements. Philadelphia: WB Saunders; 1974.
  6. Hamra ST. The deep-plane rhytidectomy. Plast Reconstr Surg. 1990;86(1):53-61.
  7. Hijkoop LF, Stevens HPJD, van der Lei B. The minimal access cranial suspension (MACS) lift: a systematic review of literature 18 years after its introduction. J Plast Reconstr Aesthet Surg. 2022;75(3):1187-1196.


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