Los implantes en cirugía facial: ¿Para qué se usan?

El rostro humano se conforma como un conjunto de facciones y estructuras que le otorgan una apariencia global más o menos equilibrada. Son los relieves óseos como el mentón y los pómulos los que contribuyen decisivamente a configurar esa apariencia. Los implantes en cirugía facial pueden solucionar problemas de desequilibrio en el aspecto del rostro.

Problemas a solventar con implantes faciales

En relación a los pómulos, su falta de proyección o su carácter plano, priva de armonía al óvalo facial y le confiere un cierto aspecto envejecido al rostro, al no equilbrar la transición entre  su parte alta, frente, cejas y ojos; y la baja, constituida por boca y mandíbula. Cuando esto se combina con una nariz resaltada o prominente, el desequilibrio se acentúa al otorgarle un mayor protagonismo a aquella.

Por otra parte, cuando nos encontramos ante una barbilla corta o mentón retraído, se produce una idéntica ruptura de la armonía facial. Algunos casos de barbilla retraída pueden incidir en la apariencia de otros rasgos como por ejemplo la boca, en el caso de caída de la comisura bucal que provoca ese aspecto triste tan caracterísitco. O bien, acentuar la sensación de un cuello demasiado corto, aunque su longitud sea la ordinaria.

Como expertos en Cirugía Estética en Asturias, somos conscientes de que los implantes faciales pueden resultar muy efectivos a la hora de reforzar la proyección de esas estructuras. De esta forma se solucionan los problemas antes mencionados, siempre con el objetivo de lograr un rostro en armonía.

Intervenciones complementarias

Los implantes en el mentón o los pómulos se presentan así como una herramienta fundamental en la cirugía estética facial. En ocasiones, este tipo de intervenciones correctoras se ven acompañadas de otras cirugías como el lifting, la cirugía de nariz o rinoplastia o la cirugía de los párpados blefaroplastia. De esta forma los resultados pueden llegar a ser altamente satisfactorios.

Materiales y técnicas habituales

Los implantes de silicona sólida suelen ser los más habituales, pero también se utilizan otros materiales como el Medpore o el Gore-Tex. Y para colocarlos, existe la posibilidad de recurrir a la vía endobucal que garantiza la ausencia de cicatrices perceptibles o, dependiendo de los casos, también se puede practicar el implante mediante una incisión mínima en la barbilla.

Lo habitual es que se realicen mediante cirugía ambulatoria, empleando anestesia local y una sedación al paciente. Esto permite obtener el alta en un plazo muy breve una vez realizada la operación de cirugía estética de pómulos o mentón. Es una intervención segura sin mayores complicaciones a priori. Si bien, es importante realizar el debido seguimiento para estar alerta ante  una infección o desplazamiento del implante, posible pero muy improbable.

Podemos concluir que las operaciones de implantes faciales son la mejor solución para definir la barbilla o los pómulos de forma segura si se quiere evitar el recurso frecuente a los rellenos faciales. En Clínica Fernández podrá encontrar el asesoramiento y el mejor equipo médico para este tipo de intervenciones.



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